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Una debacle anunciada

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Una debacle anunciada

Una debacle anunciada

ENRIQUE SADA SANDOVAL

Después de más de 67 años de tiranía y promesas falsas en las que se aseguraba que Cuba se convertiría no solo en una gran nación productora y autosustentable sino incluso en potencia económica rival de los Estados Unidos, luego de que Fidel Castro traicionara su discurso libertador inicial-para asombro de sus propios paisanos y del resto del mundo-y se desenmascarara como comunista, el régimen ha colapsado.

Desde la sede del Gobierno en La Habana, además de la liberación de presos políticos reprimidos en centros de tortura como Miraflores, la Nomenclatura anunció en televisión nacional su fracaso histórico; algo evidente en la mirada de Miguel Díaz-Canel y en las palabras del mismo nieto de Castro como miembros de la casta política privilegiada que durante décadas se enriqueció a costa de la explotación de sus ciudadanos al igual que de la asistencia económica de otros países.

En un anuncio público que parecía funeral, Díaz-Canel anunciaba por medio de un decreto la apertura del Libre Mercado a la isla permitiendo que cubanos exiliados-esos a los que hasta hace poco todavía llamaban "gusanos"-sin residencia en el país puedan ahora participar o ser incluso propietarios de Empresas privadas; la autorización de asociaciones entre empresas de exiliados y compañías privadas cubanas, incluyendo infraestructuras y grandes negocios; la apertura de la participación para que los exiliados puedan formar parte del sistema bancario y financiero del país; el permiso para que cubanos en el exterior puedan abrir cuentas bancarias en divisas internacionales dentro de bancos del país; otorgar usufructos sobre tierras a los exiliados y el habilitar alianzas comerciales de exiliados con entidades estatales o privadas cubanas.

Y todo lo anterior mientras en Morón, Cienfuegos y otras comunidades de la isla la población sale a las calles y destruye las sedes regionales del Partido Comunista, aprovechando la oscuridad que impera desde hace dos semanas debido a los apagones que proliferan por culpa de la empresa eléctrica paraestatal que durante décadas de corrupción hegemónica nunca se ocupó de modernizar ni de brindarle el mantenimiento básico a las instalaciones con las que se prestaba este servicio.

Con esto parece que termina no solo la opresión de una nación sino también una pesadilla que desde su superchería política criminal significó un daño también para otros países en donde el régimen intentó fallidamente imponer su mismo sistema por la fuerza de las armas-como en África y en Bolivia-o a través de la subversión y el narcotráfico. En ambos casos habrá que reconocer que este alcanzó un éxito parcial en algunos países y completo en otros tantos como en Chile, donde la presencia del aparato de inteligencia cubano y sus agentes represores hicieron de Salvador Allende un peón, convirtiendo a su país en la nación más pobre del continente después de Haití tan solo con tres años de gobierno, hasta el golpe militar que los liberó.

Por lo que respecta al negocio de la distribución de narcóticos en los Estados Unidos y en España durante la década de los ochentas y los noventas, esto representó una victoria comercial y política para el régimen-por cuanto hacían negocios y apostaban por la disolución social que inoculaban en aquellos países-hasta que fueron desbancados por otras organizaciones criminales en Colombia y México.

Pero sin duda, tras la caída de la Unión Soviética, su mayor éxito comercial fue el programar la cooptación de otros países hispanoamericanos como protectorados de los cuales parasitar con impunidad, explotando sus recursos para sostén de la Tiranía en casa, logrando imponerles a otros tiranos locales como títeres a través del Foro Terrorista de Sao Paulo: como hicieron con Venezuela, Bolivia y Argentina, tan solo por mencionar algunos casos.

Mientras tanto el reloj corre y los analistas se mantienen en suspenso. Aún con las bombas y los misiles norteamericanos atacando los restos del Califato iraní, pareciera que el tiempo se detiene entre las protestas nocturnas que proliferan sobre aquella isla que durante más de medio siglo representó una afrenta para la humanidad y una vergüenza para el resto del mundo que permitió la esclavitud de una nación que hoy pareciera esperar, con impaciencia, los albores de un nuevo amanecer en libertad.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES exiliados, solo, durante, nación

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