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UNAM vs IA

Pulso electoral.

UNAM vs IA

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OMAR ORTEGA SORIA

La máxima casa de estudios de nuestro país vive una nueva crisis por lo acontecido en su primer examen de ingreso aplicado 100% en línea. Después del escándalo por las irregularidades en los resultados, la UNAM denunció presuntos servicios fraudulentos; el rector Lomelí pidió disculpas y ordenó un examen presencial de control para los seleccionados. Si una institución necesita capas cada vez más sofisticadas de vigilancia para confirmar que quien responde es quien dice ser y que no está haciendo trampa, ¿qué nos dice eso sobre la nueva relación entre evaluación, tecnología e inteligencia artificial?

Una elección es el examen más delicado que aplica una democracia: millones expresan su voluntad y el sistema debe demostrar, ante todos, que fue respetada. Durante años fui partidario de los mecanismos electrónicos de votación, ya que me parecía una consecuencia lógica de la digitalización institucional. Aunque no he cambiado esa convicción, ya no podemos recorrerlo con las certezas con que lo imaginábamos hace algunos años.

El problema no es que las computadoras se hayan vuelto menos seguras, sino que la velocidad con que la inteligencia artificial genera capacidades ofensivas puede superar la del ritmo con que las instituciones renuevan sus estándares de seguridad.

Por ejemplo, una investigación de Anthropic puso a prueba hasta dónde pueden llegar estos modelos; en un entorno controlado, sin atacar sistemas ni dinero reales, IAs al alcance de todos fueron capaces de encontrar fallas de seguridad y diseñar formas de explotarlas que, de haber ocurrido en sistemas reales, habrían puesto en riesgo activos por un valor acumulado de 4.6 millones de dólares. Más inquietante aún: otros modelos encontraron 2 vulnerabilidades que hasta entonces nadie había identificado.

Es innegable que esa misma inteligencia artificial también puede defender un sistema electoral, pero eso no es un consuelo, es el problema: la carrera entre ataque y defensa se acelera por igual. La UNAM no abandonó la tecnología: la usó para contener riesgos que ella misma generó, y aun así tuvo que corregir el rumbo. Entonces, ¿qué ocurre cuando atacar evoluciona más rápido que defender?

Elon Musk ha defendido las boletas de papel y la votación presencial, porque las máquinas electrónicas pueden ser vulneradas. Importa poco si la advertencia viene de él, de un académico o de un especialista; lo relevante es si tiene fundamento técnico. Especialistas electorales responden que los sistemas estadounidenses ya incorporan comprobantes físicos y auditorías independientes.

En México, el INE no ha rechazado la tecnología; mantiene el voto por internet para connacionales en el extranjero desde 2012, amplía la urna electrónica en comicios locales y este año piloteó el voto anticipado por internet en territorio nacional, aún limitado a personas con discapacidad y sus cuidadores en Coahuila.

Sin lugar a dudas, la tesis no es abandonar para siempre la investigación del voto electrónico, sino dejar de asumir que digitalizar una elección equivale automáticamente a modernizarla. El papel no es a prueba de errores; también se puede manipular, aunque los riesgos ya han sido mas explorados.

Tal vez la verdadera modernización electoral, en la era de la inteligencia artificial, no consista en digitalizar todo lo que podamos, sino en conservar una parte de aquello que todavía podemos comprobar sin tener que confiar en el código que lo procesó.

X: @omarortegasoria

Escrito en: OPINIÓN inteligencia, sino, voto, sistemas

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