
Uso de celulares y pantallas provoca pérdida de concentración y sueño en niños
El uso de aparatos electrónicos en niñas y niños sí representa daños serios en su salud, desde afectaciones cerebrales y daño ocular hasta problemas para dormir, entre otros.
Carolina Herrera Ortiz, coordinadora estatal de Salud Mental y Adicciones en Durango, señaló que, de entrada, en el ámbito educativo, el uso de teléfonos celulares provoca que el 54 por ciento de los alumnos se distraiga en clase.
“No importa que el menor no esté en redes sociales; el simple hecho de tener la pantalla a la vista emite estímulos distractores con la llegada de mensajes, alertas o ruidos que alteran el ritmo de atención en los niños. Volver a concentrarse implica un tiempo en el que la clase ya avanzó y el alumno se queda rezagado en las actividades”, explicó la especialista.
Por ello, consideró importante retomar las formas tradicionales de estudio que no pasan de moda. Incluso, Herrera Ortiz mencionó que muchas escuelas de élite están regresando a esquemas educativos básicos, sin pantallas ni dispositivos digitales.
Reconoció que actualmente existe un incremento considerable en el uso de pantallas digitales, aunque no se cuenta con una medición precisa. “Pero si los menores utilizan tres horas al día un dispositivo digital, ya hablamos de un riesgo de trastorno por consumo en redes o videojuegos”, agregó.
Explicó que el cerebro pierde la capacidad de mantener la atención sostenida, necesaria para el aprendizaje. El uso excesivo de pantallas refuerza la concentración solo por periodos cortos y, en consecuencia, limita el proceso de aprendizaje.
Asimismo, se generan alteraciones a nivel ocular, ya que la exposición prolongada a la luz puede dañar la retina. A esto se suman afectaciones en el patrón de sueño.
“Estar en un dispositivo digital dos horas antes de dormir hace que el cuerpo y el cerebro lo interpreten como luz solar, lo que dificulta conciliar el sueño. Así es como se presentan casos de falta de descanso tanto en niños como en adultos”, abundó.
Advirtió también sobre otros riesgos derivados del uso constante de estos dispositivos, como la exposición a la violencia en redes y el ciberacoso.
“Están expuestos a contenidos violentos o sexuales, y existe poca supervisión por parte de los padres. Esto puede generar trastornos adictivos. Después, los propios padres señalan que no pueden retirarles el celular porque los menores presentan ansiedad al separarse del dispositivo”, indicó.
Finalmente, reiteró que los aparatos electrónicos sí sobreestimulan el cerebro y que su uso excesivo se está volviendo cada vez más perjudicial para la niñez.