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OPINIÓN

‘Va a ser un año difícil’

‘Va a ser un año difícil’

‘Va a ser un año difícil’

LENA SAVELLI

En mis viajes por Centroamércia durante los últimos meses como directora regional del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés), he sido testigo de cómo la sequía azuzada por El Niño ha dejado de ser una amenaza en el horizonte para convertirse primero en una realidad y, hoy, en una emergencia.

En julio, en Jalapa, Guatemala, los campesinos me guiaron entre parcelas donde los cultivos apenas levantaban la mitad de lo que deberían haber crecido. Y para cuando llegué a Honduras a comienzos de septiembre, las comunidades locales y el gobierno estaban dando la voz de alarma: pozos y ríos secos, cosechas perdidas y ganado muerto. Niveles crecientes de inseguridad alimentaria y malnutrición, que golpean sobre todo a los más vulnerables. En Centroamérica, millones de familias ahora comen menos y peor.

Algunos meteorólogos estiman que este es el fenómeno climático de este tipo más intenso desde 1877 y lo han denominado “el Súper Niño” por su magnitud y riesgos. WFP estima que hasta 16 millones de personas adicionales podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027 en los países de América Latina y el Caribe donde la organización opera. Solo en Centroamérica, el número de personas afectadas podría aumentar hasta un 80%.

Países de la región han declarado estados de emergencia, entre ellos Panamá, que ha reducido el tránsito por el canal, lo que representa una amenaza adicional para el transporte marítimo global, ya afectado por el cierre del estrecho de Ormuz y los desafíos de seguridad en torno a los mares Rojo y Negro. Los gobiernos de la región también han adoptado y puesto en marcha respuestas de emergencia, con asistencia técnica de las Naciones Unidas, incluida la planificación de contingencias, el fortalecimiento de capacidades y el apoyo logístico.

WFP no esperó. Ya en abril, antes de la temporada principal de siembra, WFP empezó a enviar alertas tempranas, anticipar los cambios en el tiempo y distribuir efectivo a las familias más expuestas. Hasta la fecha, estas medidas han llegado a más de 409 mil personas en países del Corredor Seco.

En la comunidad de El Aguacate, en San Pedro Pinula, Guatemala, vi cómo las familias se organizaban para comprar granos al por mayor y almacenarlos en silos comunitarios, asegurando mejores precios y reduciendo costos antes de los meses más difíciles.

En apoyo a las respuestas nacionales, más de 470 mil personas en Centroamérica reciben ahora asistencia alimentaria y monetaria de WFP, gracias al Fondo Humanitario Regional. La respuesta de WFP se coordina estrechamente con gobiernos y otros organismos de las Naciones Unidas para garantizar que las familias afectadas también puedan cubrir sus necesidades de salud y agua.

En toda la región, los programas de alimentación escolar respaldados por WFP desempeñan un papel importante. Las comidas escolares se convierten en una de las redes de protección más eficaces, alimentando a los niños, ayudando a las familias a llegar a fin de mes y generando oportunidades económicas para las comunidades rurales que hoy están en primera línea frente a El Niño. En Nicaragua, WFP incluso ha duplicado las comidas proporcionadas a través del programa de alimentación escolar, garantizando que 300 mil niños de las zonas más afectadas reciban apoyo adicional durante los meses más difíciles.

WFP estima que necesita 280 millones los próximos 12 meses para dar asistencia alimentaria y monetaria de emergencia a 4.5 millones de personas en América Latina y el Caribe. Queda mucho por hacer. Comunidades y gobiernos coinciden en que debemos invertir más en resiliencia: ayudar a los agricultores a adaptarse a un clima variable, fortalecer sistemas de protección social capaces de actuar antes que las crisis se agraven y ampliar mecanismos de financiación que permitan a familias y países recuperarse cuando las cosechas fracasan. Si El Niño nos deja una lección, es que prepararse cuesta mucho menos que reconstruir.

Escrito en: Editoriales más, familias, personas, millones

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