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CAMBIO DE HORARIO

¿Valió la pena eliminar el horario de verano en México?

Ya no cambiamos el reloj en la mayor parte del país, pero no todos creen que haya sido la mejor decisión. ¿Tú qué opinas?

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JORGE LUIS CANDELAS

Cada vez que llega la temporada en la que antes había que adelantar o atrasar el reloj, vuelve la misma pregunta: ¿de verdad fue buena idea eliminar el horario de verano en México?

La respuesta no cabe del todo en un sí o en un no. Lo que sí queda claro es que el país dejó atrás una medida que durante años provocó división. Para algunas personas representaba una forma de ahorrar energía; para otras, era una molestia que alteraba el sueño, la rutina y el ritmo del día. Desde 2022, el cambio estacional de hora dejó de aplicarse en la mayor parte del territorio nacional y solo se mantiene en municipios de la frontera norte.

Un ajuste que no todos resentían igual

Durante años, el horario de verano se presentó como una herramienta útil. La lógica era sencilla: aprovechar mejor la luz natural para reducir el consumo de electricidad. En papel sonaba razonable, pero en la práctica no todo el mundo lo vivía igual.

Aunque mover el reloj una hora parezca un cambio menor, para muchas personas sí tenía efectos en su descanso y en su rutina. No faltaba quien pasara varios días sintiéndose desubicado, con sueño, con dificultad para concentrarse o simplemente con la sensación de que el cuerpo iba por un lado y el reloj por otro.

Ese punto cobró fuerza con el tiempo. Especialistas en sueño han advertido que los cambios estacionales de hora pueden alterar el reloj biológico y generar afectaciones en la salud y en la seguridad, por lo que consideran más conveniente mantener un horario fijo.

El ahorro existía, pero ya no pesaba tanto

Uno de los principales argumentos para defender el horario de verano era el ahorro de energía. Y sí, ese beneficio existía. El problema es que, con el paso del tiempo, dejó de ser tan contundente como antes.

Cuando se discutió su eliminación, se expuso que el ahorro energético asociado a esta medida ya representaba una porción muy pequeña del consumo nacional. En 2021, por ejemplo, se calculó un ahorro de 537 GWh, equivalente a apenas 0.16 por ciento del consumo total del país, además de un beneficio económico estimado en 1,138 millones de pesos.

Dicho de otro modo: sí había una ganancia, pero ya no era lo suficientemente grande como para cerrar por sí sola la discusión. Sobre todo cuando del otro lado había molestias cotidianas que millones de personas resentían dos veces al año.

Lo que se ganó al dejar de mover el reloj

Más allá de cifras y cálculos, eliminar el horario de verano también tuvo un efecto práctico. Para mucha gente significó dejar de lidiar con la confusión de cambiar la hora, reajustar rutinas y pasar por esos días de adaptación que, aunque breves, terminaban siendo incómodos.

No se trata de una ventaja espectacular ni fácil de convertir en números, pero sí de una mejora que se nota en la vida diaria. Dormir con menos interrupciones en la rutina, evitar el desajuste del cuerpo y mantener el mismo horario todo el año terminó siendo, para muchos, un beneficio más tangible que el ahorro eléctrico que antes se prometía.

La frontera norte sigue siendo la excepción

Aunque en la mayor parte de México el cambio de horario desapareció, la frontera norte sigue siendo un caso aparte. Ahí el horario estacional se mantiene por una razón práctica: conservar sincronía con las ciudades y actividades del sur de Estados Unidos, especialmente en temas laborales, comerciales y escolares.

Eso explica por qué cada año todavía hay confusión. Mientras una buena parte del país ya no cambia el reloj, en esa franja sí continúa el ajuste. Y como además Estados Unidos mantiene sus propios movimientos de hora, el tema sigue generando dudas entre quienes viven cerca de la frontera o tienen relación constante con ese país.

Entonces, ¿sí valió la pena?

Si la pregunta es si México salió perdiendo al eliminar el horario de verano, todo apunta a que no en la mayor parte del país. Más bien parece que se tomó una decisión de equilibrio: renunciar a un ahorro eléctrico relativamente pequeño para evitar un ajuste que seguía incomodando a millones de personas.

Habrá quienes sigan pensando que cualquier ahorro energético vale la pena. Y no es una postura menor, sobre todo en un contexto donde el consumo eléctrico sigue siendo un tema importante. Pero también es cierto que la lógica que sostenía el horario de verano hace años ya no tiene hoy el mismo peso.

Al final, la eliminación del horario de verano no resolvió todos los problemas ni fue una medida perfecta. Pero para la mayor parte del país sí parece haber resultado más práctica que costosa. Y en la vida diaria, a veces eso termina contando más que cualquier argumento técnico.

Escrito en: Salud horario de verano cambio de horario horario, ahorro, verano, mayor

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