Don Juan ha envejecido.
También los donjuanes envejecen.
Últimamente le ha dado por pensar, y eso lo inquieta demasiado, pues cuando los grandes personajes de la literatura de España empiezan a pensar, al mismo tiempo empiezan a morir. Le sucedió a don Quijote, y Don Juan no quiere que le suceda a él.
Lo que hace entonces para no pensar es recordar.
Recuerda a doña Antea.
La evoca todo el día.
Todos los días la evoca.
Por la mañana la imagen de la bella mujer es la primera que a su mente acude.
Por la noche sueña en ella.
Mil mujeres poseyó en su vida el caballero sevillano. Doña Altea es la única que no pudo poseer.
¡Hasta mañana!...