
Viento en Durango: ¿por qué aumentan los síntomas de alergia cuando hay ráfagas fuertes?
Las ráfagas de viento que este día se reportan en la ciudad de Durango pueden traer algo más que tierra en el ambiente, ramas moviéndose o dificultad para caminar en algunas zonas: también pueden convertirse en un factor incómodo para quienes padecen alergias respiratorias.
Aunque muchas personas relacionan las alergias con la primavera, el polen o los cambios de temperatura, los días con viento fuerte también pueden agravar síntomas como estornudos, escurrimiento nasal, comezón en ojos, congestión, tos o sensación de irritación en garganta.
De acuerdo con especialistas de salud, los alérgenos más comunes se encuentran en el aire, como el polen, el polvo, los ácaros, el moho y la caspa de animales. Cuando hay viento, estas partículas pueden dispersarse con mayor facilidad y permanecer suspendidas, lo que aumenta la exposición de las personas sensibles.
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¿Qué tiene que ver el viento con las alergias?
En días con ráfagas fuertes, el viento puede levantar polvo de calles, lotes baldíos, áreas sin pavimentar, jardines o zonas secas. También puede mover polen de árboles, pastos y maleza, además de otras partículas irritantes que terminan entrando por nariz, ojos y garganta.
Para quienes padecen rinitis alérgica, esto puede traducirse en síntomas más intensos, especialmente si pasan mucho tiempo al aire libre o si mantienen ventanas abiertas durante las horas de mayor viento.
La exposición al polen puede provocar estornudos, congestión, escurrimiento nasal, ojos rojos, llorosos o con comezón; en personas con asma, también puede detonar crisis o aumentar la tos y la dificultad para respirar.
No siempre es gripe: puede ser alergia
Uno de los puntos importantes es que los síntomas de alergia pueden confundirse con un resfriado, sobre todo cuando hay congestión nasal, estornudos constantes o irritación en la garganta.
La diferencia es que las alergias suelen aparecer o empeorar tras la exposición a polvo, polen o cambios ambientales, mientras que un cuadro infeccioso puede acompañarse de fiebre, dolor de cuerpo o malestar general más marcado.
En días de viento, si los síntomas aparecen al salir a la calle, al estar cerca de tierra levantada o al mantener puertas y ventanas abiertas, podría tratarse de una reacción alérgica o irritativa.
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¿Qué se puede hacer en días con viento fuerte?
Para reducir molestias, especialistas recomiendan limitar la exposición a alérgenos cuando los niveles de polen o partículas en el ambiente son altos. Entre las medidas más sencillas están cerrar ventanas, evitar actividades prolongadas al aire libre, usar lentes para proteger los ojos, cambiarse de ropa al llegar a casa y lavar el rostro o el cabello si se estuvo mucho tiempo expuesto. Mayo Clinic también recomienda tomar medidas adicionales cuando hay mucho polen en el ambiente, ya que los síntomas pueden intensificarse.
En personas con alergias diagnosticadas, el uso de antihistamínicos, aerosoles nasales o gotas para los ojos debe realizarse conforme a indicación médica, especialmente si los síntomas son frecuentes o afectan el sueño, el trabajo o la escuela.
¿Cuándo buscar atención médica?
Aunque las alergias suelen ser molestas, pero controlables, se recomienda acudir a valoración si los síntomas son persistentes, si hay dificultad para respirar, silbidos en el pecho, tos intensa, dolor de cabeza fuerte, fiebre o si las molestias no mejoran con medidas básicas.
En el caso de personas con asma, los días con viento, polvo y partículas suspendidas pueden ser especialmente delicados, por lo que es importante tener a la mano su tratamiento indicado y evitar exponerse innecesariamente.