durango / Aleatoria

Salió de un ambiente hostil para poder vivir

El testimonio de una jovencita que encontró la ayuda a tiempo para aprender de sus problemas.

EL SIGLO DE DURANGO, 🕚
Salió de un ambiente hostil para poder vivir

Mariana sabía lo que eran las drogas antes de aprenderse el abecedario, conoció más la noche que el amor de familia y a sus 15 años ha tenido que aprender que su vida corre riesgo en brazos de sus propios padres.

La historia de Mariana es de esas que les resultan increíbles para aquellos que crecieron en familias amorosas y unidas, porque proviene de una familia disfuncional en la que hubo drogadicción, violencia y omisión de cuidados.

El grupo de Codependientes Anónimos "Despertares" estuvo en el camino de Mariana para hacerla ver que no es responsable de las decisiones de sus padres y que ella puede ser mejor.

DROGA EN CASA

Mariana tenía cinco años cuando veía un desfile de personas entrando a su casa cada día. Veía también que su mamá se encerraba con ellos, pero únicamente escuchaba las pláticas y la manipulación de cosas sobre una mesa.

Pero no sabía lo que pasaba adentro, eso se lo explicó su papá porque él hacía lo mismo con sus amigos. Le detalló gráficamente qué hacía, cómo y para qué. Mariana temblaba de miedo al pensar que alguno de los invitados, ya drogado, pudiera causarle daño. Ese temor forma parte de su personalidad actual.

Los padres de Mariana se separaron cuando ella apenas aprendía a hablar, ni siquiera los recuerda juntos. Por el contrario, en su memoria está muy clara la rutina familiar cuando apenas estaba en la primaria: salía a la escuela; regresaba a la 1 de la tarde a comer en casa de su abuela, porque en la suya rara vez había; su mamá llegaba del trabajo por ahí de las 6 de la tarde, pero Mariana venía metiéndose a su casa por ahí de las 11 de la noche.

Estaba en la calle, jugando por aquí y por allá, pero en su casa nadie la reprendía por eso.

Fue por entonces cuando nació su hermana, de otro padre de quien luego también se separó su mamá y que, al ver el rumbo que llevaba el tipo de vida de esa "familia" decidió llevársela a vivir con él a la frontera.

SE FUE DE CASA

Mariana estaba sentada en su butaca, viendo hacia el frente y a la persona que trataba de explicar la clase de primer grado de secundaria; pero su mente estaba en casa, temiendo por lo que pudieran estar haciendo sus padres, cada uno por su lado. Temiendo por ellos.

Las calificaciones empezaron a reflejar lo que vivía en casa; reprobó una unidad tras otra. El trabajo psicológico confirmó que algo no andaba bien, pues en las terapias se negaba a contar lo que sucedía realmente.

Entonces, tuvo que intervenir una de sus tías, quien se percató de la situación que vivía Mariana y le propuso que se fuera a vivir con ella.

Ahí Mariana tomó la decisión más acertada de su joven vida, pero también enfrentó uno de los momentos más dolorosos: le dijo a su mamá que quería irse. Ella le aceptó sin más y le preparó su equipaje para que se fuera.

Hace más de dos meses que no sabe de su mamá; Mariana optó por minimizar todo contacto también con su papá. Hubo motivos bastante razonables para que así sea la situación con ambos, pues está advertida de que su propia integridad estaría en riesgo si llegaran a tener un encuentro personal, debido al círculo en el que ellos decidieron moverse.

En los primeros días de julio cumplió un año en terapia del grupo "Despertares", donde Mariana venció por fin el miedo de hablar y contar su historia junto con las secuelas que arrastra por la infancia y adolescencia que vivió. Entendió los problemas de inseguridad y de miedos que la disfuncionalidad de su familia le generó y la marcó.

 DESPERTAR

Los comentarios de su madre, como "te ves gorda" o "nada se te ve bien", forman parte de los aspectos sobre los que Mariana todavía trabaja para tener más seguridad en su temperamento. Cuenta que tiene contacto frecuente con su hermana y que la tranquiliza saber que, aunque crece en otra ciudad, también salió del entorno nocivo que tenían al lado de su madre.

Consciente de que hay una largo camino de recuperación por seguir, el ambiente en el que vive Mariana es totalmente distinto en lo que ahora llama hogar. Al lado de su tía, su abuelo y dos primos se siente con la paz para trascender los aspectos negativos que marcaron su vida.

Mariana es su nombre ficticio, pero su testitimonio formará parte de las pláticas con las que este grupo de Codependientes Anónimos conmemorará el 13 aniversario de su creación, en un evento que se celebrará el sábado 8 de septiembre a las 16:00 horas en el museo Francisco Villa.

La entrada será libre para todo público y tendrá como lema "el mágico romance entre el amor propio y la paz interior". Además, se ofrecerá atención personalizada de las militantes del grupo para las personas interesadas en integrarse, conocer más de la codependencia y pedir ayuda. Cabe resaltar que el grupo está enfocado en mujeres.

Objeto constante de estudios

En su publicación ‘El guión de la codependencia en relaciones de pareja. Diagnóstico y tratamiento’, la especialista Gloria Noriega Gayol la definió como “un problema de relación dependiente de la pareja que se caracteriza por frecuentes estados de insatisfacción y sufrimiento personal, donde la mujer se encuentra enfocada en atender las necesidades de su pareja y de otras personas, sin tomar en cuenta las propias”.

Además definió criterios de diagnóstico para el trastorno codependiente de la personalidad, entre los que se encuentran: continua inversión de la autoestima en tratar de controlarse a uno mismo y a los demás ante serias consecuencias adversas; sentirse responsable de satisfacer las necesidades de otros, excluyendo el conocimiento de las propias; ansiedad y distorsión de las fronteras entre la intimidad y la separación; involucramiento en relaciones con individuos que padecen trastornos de la personalidad, dependencias químicas, codependencia, y/o trastornos impulsivos; entre otros síntomas.

Parte de esta investigación implicó además la realización de una muestra entre 830 mujeres que asistieron a consulta de primer nivel en un Centro de Salud de la Ciudad de México. Mediante un estudio epidemiológico de tipo transversal se determinó una prevalencia del 25 por ciento; es decir, una de cada cuatro mujeres resultaron ser probables casos de codependencia.

“El conocimiento científico de la codependencia ha despertado el interés internacional por su utilidad para comprender y esclarecer un problema previamente denunciado por la literatura popular, los clínicos y los especialistas en adicciones”, publicó la investigadora.

Salió de un ambiente hostil para poder vivir
El testimonio de una jovencita que encontró la ayuda a tiempo para aprender de sus problemas.. (ARCHIVO)