Bruce Lee lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Guillermo Pérez comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Taretán (Michoacán), en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china artemarcialista. Entonces, Memo ni siquiera imaginó que esa afición lo llevaría a unos Juegos Olímpicos.“Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos”, hace un ejercicio de memoria.

Bruce Lee lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Guillermo Pérez comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Taretán (Michoacán), en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china artemarcialista. Entonces, Memo ni siquiera imaginó que esa afición lo llevaría a unos Juegos Olímpicos.“Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos”, hace un ejercicio de memoria.

Bruce Lee lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Guillermo Pérez comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Taretán (Michoacán), en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china artemarcialista. Entonces, Memo ni siquiera imaginó que esa afición lo llevaría a unos Juegos Olímpicos.“Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos”, hace un ejercicio de memoria.Beijing, China.- Después de sufrir y esforzarse por vencer, alzó los puños en señal de victoria, mientras en el pabellón se escuchó una sonora ovación apoyada por los locales y algunos cuantos ruidosos mexicanos esparcidos en toda la grada. EFE. 20 de Agosto de 2008.

publicada el 20 de agosto de 2008

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16 de 26 » Bruce Lee lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Guillermo Pérez comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Taretán (Michoacán), en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china artemarcialista. Entonces, Memo ni siquiera imaginó que esa afición lo llevaría a unos Juegos Olímpicos.“Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos”, hace un ejercicio de memoria.

Guillermo Pérez el orgullo Michoacano

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Bruce Lee lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Guillermo Pérez comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Taretán (Michoacán), en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china artemarcialista. Entonces, Memo ni siquiera imaginó que esa afición lo llevaría a unos Juegos Olímpicos.“Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos”, hace un ejercicio de memoria. Bruce Lee lo inspiró a soñar. A los cuatro años, Guillermo Pérez comenzó a lanzar sus primeras patadas al aire en su natal Taretán (Michoacán), en un primer intento por imitar a su ídolo Bruce Lee, la leyenda china artemarcialista. Entonces, Memo ni siquiera imaginó que esa afición lo llevaría a unos Juegos Olímpicos.“Recuerdo cuando era niño, que mis papás me llevaban cada domingo al cine a ver películas de artes marciales. Me gustaban en especial las de Bruce Lee, quien me fascinó al verlo lanzar sus golpes y patadas para ayudar a los más desposeídos”, hace un ejercicio de memoria.