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AGRICULTURA Y GANADERÍA

Alerta en el campo: Calor extremo de 47° C y granizo amenazan cultivos y ganado en México

El estado del clima por el que se atravesará podría tener un impacto negativo en el mercado.

(Canva)

LUIS GIOVANNIE OLIVAS A. 5 may 2026 - 15:03

La semana ha comenzado con un escenario que implica un riesgo constante para el sector ganadero y agricultor, donde las temperaturas altas y las tormentas granizadas serán protagonistas de la situación climática por la que pasará la república mexicana.

¿Calor extremo?

En el caso de estados como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas contarán con un calor sofocante estimado de 35 a 45° C en conjunto a rachas de viento que oscilarán entre los 50 a 80 km/h por hora una vez comenzada la semana.

Así mismo, en los estados de Guanajuato, Edomex, Puebla y Querétaro se alcanzará un rango de 28 a 35° C, mientras que en las entidades de Guerrero, Jalisco, Michoacán y Sinaloa, todavía reinarán los 45° C como la temperatura máxima.

Esta condición seca y precaria conlleva sus implicaciones, desde cuestiones como el secado rápido de la capa superficial útil para la siembra hasta la reducción de la ingesta de alimento en el sector pecuario, lo que representa una reducción en la producción de lácteos y carne.

Por ello se recomienda reprogramar las horas de riego para los periodos de mayor frescura para que el agua logre filtrarse y no se evapore, evitar sembrar durante los picos de calor para prevenir que la semilla falle y el fertilizante se pierda y reforzar la sombra en los corrales con el fin de mantener estable el ganado ante las inclemencias del clima.

¿Granizadas?

A pesar de ello, se prevé que a partir del jueves de esta semana habrán mayores probabilidades de chubascos.

En el caso de la zona Norte y Noreste, el panorama cambiará repentinamente a partir de la otra mitad de este periodo semanal, esperando precipitaciones que acumulen un nivel de 10 a 50 mm del líquido vital. Por otro lado en el Bajío y Altiplano, dichos 28 a 35° Celsius disminuirán con la presencia de lluvias torrenciales, que podrían poner en riesgo las hortalizas, al estimarse una acumulación oscilante entre los 20 a 50 mm de agua.

Finalmente, en los territorios correspondientes al Golfo de México y el Sureste, se estima un aumento en la actividad pluvial, con acumulados de lluvia que variarán entre 20 a 75 mm, con posibilidades de tormentas aún mayores en zonas puntuales.

Si bien, las lluvias son benéficas en la gran mayoría de casos, en especial para el plátano, la caña de azúcar, la palma y el cacao, existe el riesgo de convertirse en un peligro de persistir las precipitaciones; esto podría conducir a una dificultad en el tránsito en zonas rurales, o deteriorar el forraje de los potreros, generando a la larga dificultades sanitarias para el ganado. Esto sin contar que la caída de granizo puede dañar las siembras expuestas a cielo abierto, generando pérdidas posteriores.

Para evitar consecuencias mayores, es de suma importancia hacer mejoras y dar mantenimiento al sistema de drenaje, aprovechar los plazos de clima seco para transporte de mercancía a los centros de acopio y no trasladarse en suelos encharcados. Aunado a esto, es primordial vigilar la cosecha, estar atento ante manchas típicas de la pudrición en frutos y hojas, debido a que los climas húmedos propician una propagación más rápida de los hongos.

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¿Cuáles son los riesgos?

El estado del clima por el que se atravesará podría tener un impacto negativo en el mercado, pudiendo incrementar alarmantemente los precios en el mercado. En este caso, el calor extremo implicaría un aumento considerable en los costos de riego, especialmente en las zonas norte y occidente; mientras que las lluvias intensas, y consigo temperaturas más bajas en las zonas centro y sureste podrían provocar un retraso de los cultivos.

A pesar de ello, el punto más crucial no consistirá exclusivamente del comportamiento del calor o de las precipitaciones que ya de por sí presentan sus propios riesgos; por ejemplo, las temperaturas altas podrían provocar el deterioro rápido de los cultivos, mientras que las lluvias representarían la aparición de enfermedades o pérdidas por daño físico.

En cambio, recae más en la transición de ambos fenómenos climáticos. Pasar de una temperatura que prevalece en los 47 °C a tormentas granizadas en un periodo relativamente corto de tiempo hará una diferencia notoria en el rendimiento de las hortalizas y el ganado.

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