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Primero fue el cierre de una sala en El Salto, Pueblo Nuevo. En ese momento, la noticia parecía local: un complejo de Cinemex que dejó de operar en una región donde el cine representaba una de las pocas opciones de entretenimiento familiar.
Pero ahora, con nuevas denuncias de trabajadores, señalamientos por falta de pago de utilidades y antecedentes financieros complicados dentro de la cadena, la pregunta cambió de tamaño.
Ya no se trata solo de saber qué pasó con el Cinemex de El Salto. La duda de fondo es otra: ¿Cinemex está cerrando salas de forma aislada o enfrenta una crisis más grande como cadena?
Hasta ahora, no existe un anuncio oficial de cierre total de Cinemex en México ni una confirmación pública de que la empresa haya iniciado un proceso de quiebra en el país. Sin embargo, las señales que se han acumulado en los últimos días han encendido alertas entre trabajadores, usuarios y seguidores de la industria cinematográfica.
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El cierre en El Salto: una señal que ahora pesa más
El cierre de Cinemex en El Salto, Pueblo Nuevo, generó dudas desde el primer momento. Para muchos habitantes de la región, no se trataba solo de una sala de cine, sino de un espacio de convivencia y entretenimiento en un municipio donde las opciones de este tipo son limitadas.
En un principio, el caso pudo interpretarse como una decisión local: baja afluencia, costos de operación, cambios internos o una posible suspensión temporal. Sin embargo, la falta de una explicación clara por parte de la empresa dejó abierta la incertidumbre.
Ahora, el cierre en Durango toma otro sentido porque coincide con un ambiente de inconformidad laboral y con versiones sobre problemas internos en distintas salas del país. Bajo ese contexto, la pregunta se vuelve inevitable: ¿El Salto fue un caso aislado o una de las primeras señales visibles de un ajuste más amplio?
Trabajadores acusan falta de utilidades
Uno de los puntos que más ha llamado la atención es la denuncia de trabajadores de Cinemex que aseguran no haber recibido reparto de utilidades este año.
En México, el reparto de utilidades es un derecho laboral que depende de que la empresa haya generado ganancias fiscales durante el ejercicio correspondiente. Por eso, que una compañía no entregue utilidades no significa automáticamente que esté en quiebra.
Pero en este caso, el reclamo no llegó solo.
Empleados y exempleados también han señalado reducción o eliminación de bonos, falta de uniformes nuevos, recorte de personal y mayor carga laboral para quienes permanecen en las salas. En algunos complejos, trabajadores colocaron mensajes de protesta para exhibir que el cine seguía operando gracias al personal, pese a que no recibieron utilidades.
Ese punto es clave porque transforma el tema. Ya no se trata únicamente de un desacuerdo por un pago laboral, sino de una serie de señales que apuntan a un deterioro en las condiciones internas de operación.

Menos personal, más carga y dudas internas
De acuerdo con los señalamientos de trabajadores, algunos complejos estarían operando con menos personal, lo que implica que los empleados que permanecen activos deben cubrir más tareas durante las funciones.
Ese tipo de ajustes suele ser una señal de presión operativa: una empresa busca reducir costos, mantener abiertas sus unidades y sostener el servicio con menos recursos. No necesariamente significa que esté por cerrar toda la cadena, pero sí puede indicar que se encuentra en una etapa de contención de gastos.
En el caso de Cinemex, estas quejas toman mayor relevancia porque se suman al cierre de salas y a antecedentes financieros que vienen desde años atrás, especialmente desde la pandemia.
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Una crisis que no empezó ahora
Cinemex fue una de las cadenas de cine más golpeadas por la pandemia. Durante los meses de restricciones sanitarias, la empresa tuvo que cerrar salas, operar con aforos limitados y enfrentar la falta de grandes estrenos, una combinación que afectó directamente sus ingresos.
En aquel periodo, la cadena realizó cierres temporales de complejos y buscó reestructurar deuda con instituciones financieras. La industria del cine en general sufrió un golpe severo, pero Cinemex quedó particularmente expuesta por el tamaño de su operación y los costos fijos que implica mantener salas, personal, renta, energía eléctrica y equipamiento.
Aunque los cines reabrieron y el público volvió gradualmente, el negocio no regresó exactamente al punto previo a la pandemia. El consumo cambió, el streaming ganó terreno y las familias comenzaron a medir más el gasto de una salida al cine.
Ese contexto ayuda a entender por qué los cierres de salas pequeñas o de menor afluencia pueden convertirse en una estrategia de supervivencia para las cadenas.
El golpe del streaming y el costo de ir al cine
El cine ya no compite solo contra otras salas. Ahora compite contra las plataformas digitales, los estrenos que llegan más rápido a casa y el hábito de ver películas desde el sofá.
Antes, muchas producciones tardaban meses en llegar a televisión o formatos caseros. Hoy, algunas películas pasan al streaming en cuestión de semanas, y otras ni siquiera llegan a las salas. Eso ha cambiado la forma en que el público decide si vale la pena pagar una entrada.
Además, ir al cine puede representar un gasto considerable para una familia. El boleto es solo una parte. A eso se suman palomitas, refrescos, dulces, transporte y otros consumos. En ciudades pequeñas o regiones con menor poder adquisitivo, ese gasto puede reducir la frecuencia con la que las personas acuden a las salas.
Por eso, los complejos ubicados en mercados más pequeños pueden resentir más rápido una baja en asistencia.
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Cinemex USA también encendió focos rojos
Otro elemento que ha aumentado las dudas sobre el futuro de la cadena es lo ocurrido con Cinemex USA, la operación de la empresa en Estados Unidos bajo la marca CMX Cinemas.
Esa división se declaró en quiebra por segunda vez en cinco años, en medio de una reestructura financiera y después de enfrentar problemas similares a los de otras cadenas de cine: baja asistencia, altos costos, deudas y cambios en el consumo de entretenimiento.
Este punto debe leerse con cuidado. La quiebra de Cinemex USA no significa automáticamente que Cinemex México esté en la misma situación legal ni que todas sus salas vayan a cerrar.
Pero sí funciona como un foco rojo.
La operación estadounidense forma parte de la historia reciente de la empresa y muestra que el grupo ha enfrentado presiones financieras importantes en más de un mercado. Si a eso se suman las quejas laborales en México, el cierre de complejos y la falta de una explicación pública clara, el tema adquiere mayor relevancia.
¿Entonces Cinemex está por cerrar en México?
Con la información disponible hasta ahora, no se puede afirmar que Cinemex vaya a cerrar toda su cadena en México.
La empresa continúa operando en distintas ciudades del país y no hay un anuncio oficial de cierre nacional. Tampoco existe una confirmación pública de que Cinemex México haya iniciado un proceso formal de quiebra.
Lo que sí hay son señales de presión.
El cierre de Cinemex en El Salto, las denuncias de trabajadores por falta de utilidades, las quejas por recortes y mayor carga laboral, los antecedentes de deuda y la quiebra de la operación en Estados Unidos forman un conjunto de elementos que alimentan la duda sobre el futuro de la cadena.
No es una prueba definitiva de cierre, pero tampoco es un panorama menor.
¿Ajustes o crisis más profunda?
La pregunta central es si Cinemex está realizando ajustes para mantener a flote sus complejos más rentables o si los cierres y quejas son las primeras señales visibles de una crisis más profunda.
En una cadena de cines, cerrar una sala no siempre significa que toda la empresa esté en riesgo. Puede tratarse de una decisión estratégica para dejar de operar unidades con baja asistencia o altos costos. Sin embargo, cuando los cierres se combinan con inconformidad laboral y antecedentes financieros delicados, el escenario se vuelve más preocupante.
El caso de El Salto, visto de forma aislada, podía parecer una decisión local. Pero visto junto con las denuncias recientes y la situación previa de Cinemex, adquiere otro peso.
La punta del iceberg
Por ahora, Cinemex no ha anunciado el cierre total de sus operaciones en México. Pero el caso de El Salto, las quejas de trabajadores y el antecedente de Cinemex USA dejan una pregunta abierta.
¿La cadena solo está cerrando salas poco rentables para reorganizarse o está enfrentando un problema mayor que apenas comienza a mostrarse?
Lo único claro es que el cierre en Durango ya no puede verse como una historia aislada. Podría ser una pieza más dentro de un escenario mucho más amplio, en el que Cinemex intenta sostenerse en medio de una industria que cambió, trabajadores inconformes y señales financieras que vuelven a encender las alarmas.