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IGNACIO ESPINOZA GODOY
lun 29 oct 2018, 9:26am 2 de 3

Gasto racional en el hogar



PADRES E HIJOS

A menudo, en muchos hogares mexicanos, prevalece la costumbre de realizar compras de artículos, objetos y hasta muebles cuya adquisición no siempre está bien justificada ni fundamentada, sino que en ocasiones los padres de familia (ambos, mamá y papá) nos dejamos llevar por el precio que se puede observar en los aparadores, en los folletos que nos dejan en los domicilios y en los mismos centros comerciales, donde si bien el costo puede parecer muy atractivo, su utilización práctica está muy a discusión, por lo que bien valdría la pena reflexionar en ese momento si lo que pensamos comprar es realmente indispensable.

Y es que, estimado lector, todas esas ofertas y promociones están diseñadas precisamente para que los consumidores se enganchen y terminen aprovechándolas, aunque lo más lamentable es que a veces quienes se dejan llevar por el atractivo precio son quienes menos necesitan esos artículos en el hogar, por lo que estos terminan arrumbados en la casa, sin el uso que se les debería dar, situación que en ocasiones afecta las finanzas domésticas ya que se realiza una erogación económica que no se justifica pues si se prescinde de esa mercancía no pasa nada, ya que no es un objeto necesario en ese momento.

Por supuesto que habrá veces en que la mercancía que nos ofrecen los vendedores sí se requiere en ese tiempo dentro del hogar, de ahí que su compra sí se puede justificar en ese contexto. Sin embargo, habrá que buscar el punto de equilibrio y meditar sobre si la adquisición de un bien o servicio es necesaria para el hogar en ese momento, pues si no es así habría que pensarlo dos veces y hacer a un lado el impulso por aprovechar la oferta si en verdad ese artículo no es indispensable para quien busca adquirirlo ya sea para uso personal o para la familia.

Luego resulta que, con el paso de los días, las semanas y hasta los meses, ese bien inmueble ni siquiera se ha usado, con lo que quien lo adquirió se da cuenta de que se hizo un gasto inútil e innecesario y que en su momento sí pudo haber afectado las finanzas de la familia o las personales de quien tomó esa decisión, de ahí que seguramente se hará una reflexión previa en caso de que se piense adquirir cualquier artículo sin antes consultarlo con el bolsillo y la familia, por lo menos.

Generalmente, se piensa que las mujeres integran el sector de la población que cae con mayor facilidad en el gancho que representan las promociones y ofertas que se anuncian a través de los diferentes medios de comunicación, sobre todo cuando se trata de esa frase frecuente que tanto llama la atención de muchos: "venta nocturna". No obstante, habría que aceptar que un segmento importante de varones también son atraídos por esas ventas "especiales" que se anuncian con la finalidad de vaciar nuestros bolsillos o que nos llaman a endeudarnos a "meses sin intereses", ya sea mediante una tarjeta de ese establecimiento o con el plástico que nos otorga la tienda departamental en cuestión.

Sin embargo, amable lector, al margen de quién compra más -si mujeres u hombres-, lo realmente importante es que, como padres de familia- realicemos compras inteligentes, es decir, que sólo adquiramos aquellos bienes que de verdad sean de mucha utilidad para los diferentes integrantes de la familia, para que no nos dejemos llevar por ese espejismo que puede representar una campaña de ofertas que, es cierto, puede servirle a quien adquirirá mercancía que sí necesite y que, además, el gasto de ese momento no signifique un quebranto para las finanzas personales o, aun peor, de la familia en general.

Por ello, la recomendación sigue siendo en el sentido de analizar si ese artículo que tenemos en la mira lo necesitamos a como dé lugar en ese momento, como podría ser, por ejemplo, un juego de llantas para el carro porque las que trae en ese instante ya están en las últimas y se requiere cambiarlas. Pero además hay que estudiar si esa erogación no lastimará la economía personal o familiar.

Lo más importante que hay que tener en cuenta a la hora de realizar cualquier gasto es hacer un rápido ejercicio de reflexión para decidir si vale la pena desembolsar ese dinero ya sea en la compra de cualquier objeto o artículo o en la contratación de un servicio, pues si lo efectuamos de una manera irreflexiva seguramente lo lamentaremos posteriormente.

Recordemos, finalmente, que cualquier ingreso económico que entra al hogar es sagrado porque nos sirve para solventar todas las necesidades de la familia, de ahí que la recomendación es cuidar celosamente el sueldo de ambos (mamá y papá), en el entendido de que primero se tienen que cubrir los gastos prioritarios como son la alimentación, la salud, el vestido, el calzado, además del pago de los servicios básicos (energía eléctrica, agua, gas, teléfono, entre otros), y luego, si es que sobra, ya se puede destinar para la recreación, la diversión y uno que otro artículo complementario. Sin embargo, lo fundamental es no perder de vista que el presupuesto familiar debe protegerse por encima de cualquier otro aspecto.

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