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Aprende a utilizar la inteligencia

Miriam Vázquez López

Hay muchas personas que son una minúscula muestra de los diferentes tipos, grados y expresiones de lo que conocemos como inteligencia.

Nadie duda que la estrategia de un comercial a la hora de vender un coche es, muchas veces, un alarde de inteligencia, un juicio igualmente aplicable a lo que pasa cuando uno contempla a una niña interpretando con maestría a Beethoven o cuando escucha maldecir a un políglota en varios idiomas.

Sin duda, la diversidad de formas mediante las que se manifiesta la inteligencia, es uno de los aspectos donde reside la atracción de esta cualidad eminentemente humana.

LA OPINIÓN

Pero ¿qué implica exactamente la percepción que tenemos de la inteligencia de otros individuos?, “no es fácil hacer entender a la gente qué es eso que los psicólogos llaman inteligencia”, afirma Roberto Colom, profesor titular de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de diversos libros en torno a esta capacidad.

De hecho, como señala Colom: “Durante muchos años, los psicólogos han tratado la inteligencia como otros profesionales a la electricidad, es decir, han medido sin comprender de verdad su naturaleza”.

Precisamente este planteamiento ha favorecido la aceptación popular de la inteligencia, pero de forma parcial y sesgada. Por ejemplo: “Los clásicos estudios de coeficiente intelectual evalúan una serie de elementos verbales, lógicos y de memoria, predictores pésimos, por ejemplo, a la hora de pronosticar la competencia profesional”, asegura Antoni Castelló, neurocientífico de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Semejante halo de misterio y de incógnitas en torno a la inteligencia, no ha hecho más que generar más interrogantes, algunas tan cruciales, como determinar una definición más o menos aceptada. En realidad, definir este concepto ha sido, y lo sigue siendo, una misión imposible para neurólogos, psicólogos y filósofos.

LAS INVESTIGACIONES

La inteligencia humana sigue siendo un pequeño misterio con el gran desconocido, el cerebro. Pero las piezas de un rompecabezas, en la medida que aumenta el conocimiento del propio “ordenador particular”, la percepción real del intelecto va en aumento de forma paulatina.

Una evidencia de esta compenetración son los recientes descubrimiento logrados por la neurociencia. Durante décadas, la ciencia sostuvo como dogma inmutable que la pérdida de neuronas del cerebro con el paso de los años era irreversible, y que las neuronas que se morían no se podían remplazar.

Esta incapacidad de reposición no sólo era un obstáculo insalvable para la recuperación de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, sino que, además, era una cortapisa para una mayor longevidad de las habilidades mentales.

Pero llegó Fred Gage, investigador del Salk Institute de California, y de un plumazo acabó con esa idea monolítica al anunciar que los humanos adultos, incluso los de más edad, podían generar nuevas células cerebrales a lo largo de su vida a través de un proceso llamado “neurogénesis”.

Pero a pesar de la trascendencia de su descubrimiento quedaba un cabo suelto: todavía no había demostrado que las nuevas células acabaran trabajando como cualquier otra neurona. Eso es precisamente lo que Gage logró a mediados del 2002 gracias a su nueva técnica visual que le permitió seguir a las células cerebrales durante su proceso de maduración.

Por primera vez, los científicos podían observar cómo las células nuevas crecían, se integraban en el circuito neuronal y remplazaban a las neuronas viejas que ya no servían. Descubrimientos como éste reafirman el enorme potencial del cerebro humano y las posibilidades que ofrece el desarrollo de la inteligencia. Las herramientas están ahí, sólo falta la voluntad de utilizarla. Sócrates decía que “somos perezosos por no usar plenamente nuestra capacidad mental”.

AL MÁXIMO

Sin duda, alguna vez has olvidado dónde dejaste las llaves o dónde estacionaste el coche, o las respuestas de un examen; ya existe una solución, ponte a correr.

Al menos eso es lo que dicen los investigadores del Instituto Médico Howard Hughes. Aseguran que correr voluntariamente estimula el crecimiento de nuevas células nerviosas en el área cerebral llamada hipocampo (sección del lóbulo temporal del cerebro), aparte que mejora el desarrollo de la memoria y la estimulación del aprendizaje.

El aprendizaje es una habilidad inherente al ser humano, pero que hay que desarrollar, ¿cómo? El juego es un excelente mecanismo para agudizar la inteligencia, por lo que poner a prueba las capacidades cognitivas a través de diferentes tipos de pruebas lúdicas de adiestramiento, simbólicas, de reglas, etc., es un efectivo recurso didáctico para estimular el cerebro y sacar el máximo partido a la inteligencia.

LA MEMORIA

El sueño es básico para consolidar la memoria y el aprendizaje, por lo que descansar adecuadamente es un factor clave para estimular el intelecto.

Así lo ha confirmado un estudio llevado a cabo por investigadores del Departamento de Neuroendocrinología de la Universidad de Lubeck (Alemania), cuyas conclusiones refuerzan la hipótesis que el sueño interviene activamente en la retención de recuerdos durante las horas de descanso.

Existen diferentes métodos para potenciar la memoria, pieza clave de la inteligencia. Un primer paso es intentar que exista una relación entre lo que se quiere retener y el interés: sin la motivación no se puede activar la atención. Otro dispositivo que ayuda a memorizar es equipar las cosas que se quieren recordar como los colores favoritos, una asociación que estimula el hemisferio derecho del cerebro, directamente relacionado con la retención de información.

DROGAS, ¡NO!

El consumo de “éxtasis”, incluso de forma esporádica, causa daños irreversibles en las capacidades cognitivas directamente relacionadas con la inteligencia, como son la memoria y el aprendizaje.

“Estos trastornos obedecen a los efectos que produce el éxtasis en el sistema sertoninérgico y en la regulación de su neurotransmisor, la serotonina”, comentó Rafael Maldonado, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Considerada durante mucho tiempo como una “rara avis” de la inteligencia humana, la intuición ha ganado mucho interés en los últimos años entre los investigadores. Las personas de éxito usan mucho la intuición, con lo que aprenden “a funcionar” más productivamente en los cambios y en las situaciones de crisis.

Hay que entender que de la misma manera que el cuerpo tiene dos piernas, dos brazos y dos orejas, el cerebro también tiene dos hemisferios: el izquierdo y el derecho, por lo que si se deja de usar uno de ellos, éste se atrofiará y limitará el rendimiento mental.

Según los expertos, la educación que se recibe en la escuela privilegia el desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro, responsable del comportamiento lógico detallista, cauteloso, dejando de lado el desarrollo del hemisferio derecho, donde está la creatividad, la intuición y el arrojo, por lo que los dos hemisferios deben actuar armónica y equilibradamente.

GASOLINA

Las sustancias notrópicas o cerebroactivas se caracterizan por aumentar la concentración de la energía cerebral, mejorar el proceso de memorización e incrementar la habilidad de resolver problemas, por lo que su administración bajo control médico puede ser una excelente vía para potenciar la mente.

Son muchas las sustancias con propiedades cerebroactivas, aunque las más populares son el piracetán (activa el metabolismo de la glucosa, el más relevante combustible cerebral), la selegilina (responsable del metabolismo de neurotrasmisores como la adrenalina y la seretonina) y el deanol (mejora la memoria y los procesos relacionados con el aprendizaje).

LA CREATIVIDAD

No hay duda que la creatividad es una faceta de la inteligencia, señalan los expertos, quienes creen que al no estar sujeta al procedimiento operativo habitual, se ha confinado en una estantería exclusiva de artistas y de poetas.

Hablar de creatividad supone referirse a algo nuevo, original, por lo que se puede ser creativo en pintura o en la creación de un concepto matemático.

Albert Einstein no fue más lógico que otros físicos de su época, pero sí fue más creativo. Pablo Picasso, por su parte, no fue más creativo que otros pintores contemporáneos, pero él añadió más lógica para desarrollar sus ideas pictóricas hasta sus últimas consecuencias.

DESDE NIÑOS

El doctor Francisco Manuel Kovacs, presidente la fundación que lleva su nombre, es un experto de prestigio mundial en todo lo que tiene que ver con el cuidado de la espalda y sus patologías.

Niño prodigio, a los siete años dio su primer recital de piano, creció en un ambiente familiar culto y disciplinado que aprovechó para potenciar sus aptitudes naturales e iniciar su carrera médica. A los 19 años terminó sus estudios en Medicina, doctorándose como Summacum Laude a los 22.

¿El secreto de su éxito? Es que fue educado en un ambiente en el que se fomentaba la autodisciplina. No hay ningún logro humano que no se base en ella, “pero fue una educación muy estimulante”, afirma Kovacs, autor del libro “Hijos mejores, guía para una educación inteligente”.

Como en este caso, los triunfos académicos o profesionales no obedecen exclusivamente a su potencia cerebral, sino más bien a la estimulación de un entorno favorable, capaz de potenciar los recursos mentales.

EMOCIONES

Si las definiciones de inteligencia y su clasificación se contaban por centenares, el surgimiento en los últimos años de una nueva topología ha acabado por poner patas arriba tanto al debate como la investigación en torno al intelecto humano.

Conocida como “inteligencia emocional”, concepto acuñado por el norteamericano Daniel Goleman, sus aplicaciones en el ámbito de las relaciones sociales y, sobre todo, empresariales, han supuesto una revolución en torno al concepto tradicional de inteligencia.

Sin embargo, y a pesar que las ideas de Goleman, plasmadas en sus libros, se han traducido en ventas millonarias, su encumbramiento para muchos, en los altares de la teorización sobre la mente humana, el concepto de inteligencia emocional no acaba de cuajar en el seno de la comunidad científica. En este sentido, Castelló sostiene que se trata de un concepto “50 realidad y 50 por ciento marketig”.

Este experto justifica esta afirmación al señalar que Goleman “sólo hace referencia a dos segmentos de realidad, el intrapersonal y el social o interpersonal”, mientras que la parte de marketing se encuentra en el “happy end” con el que suele concluir sus trabajos; por ejemplo, cuando dice que se pueden controlar las emociones, que todos aprenden a gestionar la inteligencia emocional y que su uso hace a la gente más productiva.

Quizá la solución para no desperdiciar el potencial está clara: sólo es cuestión de probarse uno mismo y descubrir hasta dónde puede llegar la inteligencia. Quién sabe, tal vez eres un genio y todavía no lo has descubierto.

PREGUNTA

La inteligencia, ¿disminuye con la edad?

Llegar a los 90 años no implica tener que vivir en una residencia geriátrica o desarrollar algún tipo de demencia.

Lo anterior lo demuestra el hecho de que al menos la mitad de los sujetos que participaron en una investigación hecha recientemente, entre personas de 90 y 99 años, mostró facultad dentro de la normalidad e, incluso, algunas personas obtenían puntuaciones en los exámenes cognitivos superiores a las de los jóvenes.

Esta investigación señala que un cerebro viejo, sin lesiones, es capaz de aprender como el de un joven, sólo que lo hace con más lentitud debido a que con la edad disminuye la capacidad de concentración y la atención, pero no significa que una persona mayor no mantenga un mismo nivel de inteligencia analítica.

Lo que disminuye con los años no es la inteligencia, sino la capacidad memorística. En estudios de personas ancianas, la capacidad de razonamiento abstracto, llamado inteligencia, sigue mejorando con la edad.

EJERCICIOS

LA IMPORTANCIA

La expresión “la memoria es la inteligencia de los que tienen inteligencia” es cierta, por eso sigue estos pequeños consejos y ejercítala:

*Recuerdos a la papelera: Evita recargar la mente con recuerdos inútiles.

*Máxima atención: En todo momento presta la mayor atención a cada acontecimiento.

*Recuerda lo estudiado: Para hacerlo debes delimitar bien el área de estudio.

*Método de la cadena: Has un recorrido mental, antes, de los sitios a los que debes ir o de las cosas que tienes que hacer.

*Métodos de las perchas: Crea una estructura mental que te ayude a fijar un recuerdo.

Escrito en: inteligencia, inteligencia,, concepto, células

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