MÉXICO, DF (Agencias).- Tienen piernas que valen miles de dólares, sin embargo, como la Cenicienta, los futbolistas mexicanos saben que este encanto tiene fin. Así, de la misma manera que planean sus jugadas dentro de la cancha, deben emprender negocios que les dejen beneficios económicos, antes de que suenen las 12 campanadas que anuncien su retiro.
Sueños y negocios
“Sé que esta carrera no es para toda la vida y hay que tener otra visión a futuro. Hay que saberse administrar”, aseguró Israel López, defensa del equipo Toluca.
Este jugador, que se inició con los Pumas de Universidad, tiene un sueño: establecer un restaurante junto con su hermana. Asimismo, se plantea algún día terminar la carrera universitaria que inició: Diseño Gráfico.
Actualmente, Israel López depositó sus esperanzas económicas en la construcción de casas al norte del país. “He invertido en bienes raíces”, comentó.
Una de las dificultades que enfrentan los jugadores que inician negocios fuera de las canchas es la falta de tiempo. “El futbol es una carrera que te absorbe completamente, entonces debes tener a gente de confianza a tu alrededor para que te ayuden. En mi caso, yo he encontrado ese apoyo con mi familia. Pero sé que otros compañeros recurren a ayuda de expertos”, explicó.
Un fenómeno reciente
Como Israel, son cada vez más los jugadores mexicanos que empiezan a poner sus ojos más allá de las canchas de futbol en busca de prósperos negocios.
El fenómeno del futbolista empresario es reciente en nuestro país y se dio a partir de que los jugadores empezaron a percibir jugosos sueldos. No todos planean su futuro ligado al futbol.
Cuando inició el futbol como espectáculo en México en la década de 1930, un número contado de jugadores recibían dinero por tirar goles. Los equipos se mantenían gracias a diversos patrocinadores o empresas que ofrecían a los jugadores empleo si jugaban en los equipos.
A la hora de los negocios, son muchos los futbolistas que piensan en la cocina. “Los jugadores argentinos fueron los primeros en empezar a poner restaurantes” explica a Juddy Hutt, gerente de Operaciones de futbol de Stats de México.
El argentino Carlos Reynoso, ex jugador del América, tiene un próspero negocio de comida al sur de la Ciudad de México, y algunos de sus paisanos le siguen en la buena suerte: Ricardo Lavolpe entrenador de la Selección Nacional, y el actual director técnico del Zacatepec y ex jugador de Toros Neza, Antonio Mohamed.
El portero Jorge Campos, que inició como jugador en su natal Acapulco con un sueldo de 200 dólares mensuales, es en nuestros días un exitoso restaurantero, que ha logrado colocar con éxito varias torterías en la capital del país.
Miguel Herrera, entrenador del Atlante, también obtiene ganancias gracias a la comida con un restaurante de platillos yucatecos.
El afamado “gatillero” Francisco Palencia ,del Cruz Azul, se ha atrevido incluso a probar suerte con un establecimiento en Barcelona, España.
Las compañías de la fama
“En general, los futbolistas que tienen negocios ponen tiendas de artículos deportivos, gimnasios o SPAs y escuelas de futbol. Pero no es un tema del que gusten hablar mucho”, puntualiza Hutt.
Diversos jugadores se han quejado de cómo la prensa mexicana ha exaltado los jugosos sueldos que reciben y consideran que esto es negativo, pues los hace presa fácil de robos o secuestros.
Pero no todos gustan del anonimato. El delantero Luis García anunció con gran pompa la apertura de su SPA. En tanto que Alex García, ex portero del América, el delantero Luis Roberto Zague o Jorge Campos han hecho publicidad de sus escuelas de futbol.
Están los “excéntricos”, que invierten en otros negocios. “Claudio Suárez (defensa central) estableció una gasolinera y Benjamín Galindo, auxiliar de las Chivas, tiene una carnicería”, comenta Gerardo Gutiérrez, periodista deportivo.
“También están aquellos que invierten en los medios. “El Tato” Noriega (medio) empezó invirtiendo su dinero en programas de radio en su pueblo natal y ahora ya cuenta con un famoso programa de radio en Morelia. Félix Fernández, ex portero, empezó colaborando en un periódico sin cobrar y ahora le pagan por escribir en varias publicaciones”, afirma Gutiérrez.
Otros jugadores se convierten en una empresa por sí misma y hacen de su imagen un negocio rentable dentro del mundo del futbol.
“Alfredo Tena (ex defensa del América) invirtió su propio dinero en prepararse en Europa como entrenador durante tres años”, puntualiza Gerardo Gutiérrez, periodista deportivo.
Carlos Hermosillo, jugador que se inició en el América en 1983, y que consiguió ser el segundo máximo goleador de la liga del país, así como el mejor goleador de la historia de la Selección Nacional, junto con Luis Hernández, realiza una exitosa carrera.
Hermosillo colabora, por ejemplo, en Makeateam, empresa española donde se enseña a los clientes a manejarse en situaciones de presión y mejorar su realidad laboral. En dicho negocio se advierte que se debe aprender de la experiencia de los deportistas de elite, pues están habituados a momentos críticos.
El ex jugador estudió un master en Entidades Deportivas en España y, entre sus obligaciones está su labor de directiva en Los Lagartos de Tabasco, donde también es asesor deportivo.
El ex delantero cruzazulino también incursionó en el polémico mundo de la representación de jugadores, labor en la que otros tienen puestas sus energías como el legendario portero chiva Zuly Ledesma, o los porteros Raúl Orvañanos (padre e hijo), que tienen su agencia de relaciones públicas.
Así, de diversas maneras es como muchos futbolistas se abren camino en otro apasionante mundo: el de los negocios.