El día que John Dee cumplió 50 años regaló todos sus libros.
-Ya los llevo conmigo -razonó.
Tomó un hatillo de ropa y un bastón y fue a Francia. Desde ahí encaminó sus pasos hacia Compostela. Quería conocer el sepulcro del Apóstol. Al llegar a Ibañeta vio a una mujer joven que lavaba su ropa en un regato. Le dio una botella de vino rojo que llevaba, y ella le entregó a cambio el intenso vino de su amor de media hora.