Para Mayela del Carmen
La misión de Santa Catarina de Tepehuanes fue fundada por fray Jerónimo Ramírez en 1594, y prácticamente destruida en 1616, durante el célebre levantamiento de los indígenas de la región.
Restablecida unos años después la misión, por los propios padres jesuitas, pronto se convirtió en un punto de importancia estratégica, puesto que de allí partían los caminos de herradura a los minerales de Guanaceví y Topia. La llegada del ferrocarril en 1902 fue un detonador importante del desarrollo de la localidad, pues favoreció la explotación forestal y minera de la región, y con ello dio un fuerte impulso al florecimiento de la villa.
Llegar a Santa Catarina de Tepehuanes es adentrarse en una población de gente amable, cordial, sencilla y generosa, donde la tranquilidad y la franqueza de sus habitantes se traduce en una noble hospitalidad.
Caminar por sus intrincadas calles y callejones, inevitablemente transporta al visitante a otros tiempos, a otros lugares, evocando la grandeza del pueblo, recordando la riqueza vivida, el esplendor de épocas pasadas y un futuro promisorio por venir.
Recorrer las callejas y callejones angostos, caprichosos, inextricables, es invitar al visitante a descubrir, más allá de cada recoveco de cada rincón; es quedar apresado por esa mágica envoltura que logra el río, como cobijando y protegiendo a los moradores.
Llegar a Tepehuanes es llegar a una tierra de mujeres hermosas, de bien logradas proporciones y formas; es descubrir, sorprenderse y quedar atrapado con la maravillosa belleza de la mujer serrana.
QUÉ VER
Templo de Santa Catarina. Con una curiosa disposición urbana, el templo de Santa Catarina de los Tepehuanes se levanta en el centro de la población, justamente a espadas de la Plaza Principal.
El templo reconstruido en el siglo XX guarda en su interior importantes obras de arte sacro. En el altar mayor se conserva una hermosa imagen de Santa Catarina en factura barroca, por lo que es posible que formara parte de algún retablo en madera, aunque actualmente se encuentra enmarcada por un ciprés de madera neoclásico.
En las naves laterales de la iglesia se conservan dos retablos de madera barrocos. Uno de ellos dedicado a Santa Teresa de Ávila, con una escultura de la santa bellamente encarnada, y es acompañada por el arcángel San Rafael, en el nicho izquierdo, y al lado aparece un apequeña escultura, al parecer de San Ignacio de Loyola o de San Alonso, que evidentemente perteneció a otro lugar.
El retablo en madera dorada del siglo XVIII, mejor logrado, actualmente está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. En el nicho central de la parte superior podrá descubrir la única imagen de bulto que original de este retablo. Se trata de una muy bien lograda escultura encarnada de San Nicolás de Bari. El resto de las imágenes, aunque de buena factura, no corresponden a este retablo. En el sagrario del retablo aún se observan restos de una antigua pintura al óleo, al parecer del Cordero de Dios.
En la nave central del Evangelio, se encuentra un retablo en cantera dedicado a la Virgen María. En su nicho central aparece la Virgen en una escultura preciosamente lograda. A los lados, dos pequeñas bases enmarcan la figura de las esculturas de San Joaquín y Santa Ana. En la Antesacristía se conservan tres óleos del siglo XVIII, dos de ellos dedicados a la Presentación de la Virgen María al templo y los desposorios de la Virgen firmados por Barragán, y otro más de la Virgen del Carmen.
En la Sacristía se conserva un gran Cristo de pasta de caña, articulado con goznes de bellísima factura, posiblemente de fines del siglo XVII.
Prisión del general Murguía. Frente a la Plaza Principal se encuentra una pequeña casa de marcos de cantera sencillos, la que en octubre de 1922 sirvió de prisión para el general revolucionario Francisco Murguía, quien fuera aprehendido en la iglesia de la población y trasladado a este lugar, donde se le formó Consejo de Guerra, para ser fusilado el 1 de noviembre de 1922. Una discreta placa de cantera recuerda este suceso.
Camino Real. No pierda la oportunidad de caminar a lo largo del antiguo Camino Real, que, construido desde le siglo XVII, era la única vía de comunicación. La actual calle Eduardo Arrieta, ubicada al costado norte del templo, debe seguirse cuesta abajo y poco a poco penetrará en una bella calzada de álamos centenarios, perfectamente alineados, que forman la antigua ruta de la plata. Siguiéndolo podrá llegar hasta las orillas del río de aguas cristalinas, que parece envolver a la población. Si desea seguir el camino, déjese guiar por el sendero que marcan perfectamente los álamos. Éste es un lugar idóneo para un día de campo.
Estación de ferrocarril. Construida en 1902, la antigua estación de ferrocarril, ahora abandonada, da testimonio de la importancia, grandeza, y pujanza de esta comunidad.
Las Canteras. Un par de kilómetros antes de llegar a la entrada de Carreras, aproximadamente en el kilómetro 47, podrá apreciar a su derecha una impresionante y bella formación natural de piedras encimadas, en las que aparecen algunas antiguas construcciones aparentemente de origen prehispánico. Una pequeña y discreta carrera le permitirá llegar a este fantástico lugar.
PARA MUY OBERVADORES
Golondrinas. En temporada, podrá observar cientos, tal vez miles, de golondrinas al atardecer en las cercanías del templo parroquial. Es un espectáculo único verles perfectamente ordenadas sobre los cables del tendido eléctrico.
Cerro del Indio. Este cerro, ubicado en la misma población en dirección a Guanaceví, por el antiguo camino real, es un punto de observación natural del fértil y angosto valle de Tepehuanes.
Este lugar fue el asentamiento del antiguo pueblo de indios de la misión y, por los restos arqueológicos que aún se pueden observar, se deduce que posiblemente haya sido el sitio de la población primigenia antes de la llegada de los españoles, a fines del siglo XVI.
Descubriendo el río. Si desea una aventura paradisíaca a lo largo del río Tepehuanes, no dude en caminar a lo largo de las paralelas del antiguo ferrocarril, en dirección a Sandías; se sorprenderá por los espectaculares parajes que descubrirá.
COMIDAS TRADICIONALES
En Tepehuanes podrá degustar numerosas comidas tradicionales, como el asado de puerco en chile rojo, o el chile de ajos, que es un curioso platillo de carne de puerco. Puede encontrar también la chanfaina, apetitosa fritura de vísceras, preparada y conservada a la manera del chorizo.
Los exquisitos quesos añejos y los quesos rancheros de la sierra, de sabor fuerte e intenso, son una gran tradición culinaria de Tepehuanes. Los podrá encontrar en numeroso establecimientos en el centro de la población.
Los tenayuques, los coricos y los maizcrudos son diferentes panes de harina de maíz de gran tradición en la región.
TIPS
Hoteles a dónde llegar. En la población existen diferentes hoteles, tanto en el centro de la población como en las inmediaciones de la terminal de autobuses.
En Hotel Plaza en confortable y cómodo, en pleno centro de la población; un lugar ideal para descansar.
DÓNDE COMER
En el centro de la población podrá encontrar diversos sitios donde comer.
-Si quiere disfrutar de un excelente caldo de res, no deje de comer en el Restaurante “La Cabaña”.
-Si lo que desea son burritos o guisado con el auténtico sabor de la sierra, no dude en comer en el Restaurante “Flamingos”.
-Si busca unos tacos de carne asada bien servidos, vaya a la Taquería “El Pastorcito”; existen otros lugares donde comer bien.
-Si prefiere mariscos frescos, los puede encontrar en el Restaurante “El Güero”.
CÓMO LLEGAR
En carro. Salga de la ciudad de Durango. Tome la carretera federal 45 Panamericana, con destino a Parral; en el kilómetro 23, con destino a Santiago Papasquiaro, doble a la izquierda y siga esta rúa los siguientes 103 kilómetros, hasta llegar a Santiago Papasquiaro. Al llegar a esa población, sigan 52 kilómetros más por la carretera claramente marcada con destino a Tepehuanes.
En autobús. De la Central de Autobuses salen diversas corridas a Tepehuanes diariamente. Existen servicios de primera y de segunda clase. Las primeras salidas son desde las 05:30 horas. En el servicio directo de primera clase se hacen aproximadamente tres horas y media de viaje, con un costo por persona de 144 pesos.