México, DF (SUN-AEE).- El arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, señaló que la beatificación de la Madre Lupita, proclamada ayer por la mañana por el Papa Juan Pablo II, que “es una felicidad para los católicos; gracias a Dios, el Papa, sigue mostrando que lo más importante en la Iglesia es tener ejemplos de santidad”.
Por esto, sostuvo que todos estamos llamados a la santidad, y cualquiera que sea nuestro oficio, no nuestra tarea en este mundo, estamos llamados a ello.
Asimismo, interrogado sobre la mencionada visita del Sumo Pontífice a tierra azteca en octubre próximo al Congreso Eucarístico Internacional a la ciudad de Guadalajara, precisó que “el Papa tiene deseos y decisión de venir, pero darlo por hecho sería temerario a estas alturas”.
“El Santo Padre tiene deseos de venir, pero no sabemos en qué estado de salud se encuentre para ese entonces, sabemos que el pueblo de México desea la visita del Papa, pero asegurarlo ahora es una imprudencia”, concluyó el Arzobispo Primado de México.
EN MARCHA EL PAÍS,
A PESAR DE ESCÁNDALOS
El arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, informó que a pesar de ser el país de las evidencias de corrupción y ataques entre algunos líderes, situación donde “México ha mostrado una madurez impresionante”, aseveró.
En entrevista al término de su homilía dominical en la Catedral Metropolitana, el Cardenal ejemplificó que en la actualidad, en comparación con otros tiempos, cuando había devaluación o la bolsa se caía, hoy los mexicanos saben superar cualquier tipo de crisis.
Al referirse a la beatificación de la Madre Lupita, proclamada la mañana de ayer por el Papa Juan Pablo II, el purpurado mostró su satisfacción y subrayó que “es una felicidad para los católicos; gracias a Dios, el Papa sigue mostrando que lo más importante en la Iglesia es tener ejemplos de santidad”.
Beatifican a religiosa
El papa Juan Pablo II proclamó ayer seis nuevos beatos, entre ellos la mexicana María Guadalupe García Zavala, conocida como “Madre Lupita”, cofundadora de la Congregación Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres.
En una solemne ceremonia en el sagrario de la Basílica de San Pedro, el Papa dijo que la Madre Lupita (nacida en la ciudad mexicana de Zapopan, Jalisco, el 27 de abril de 1878), respondió con “firmeza y prontitud al proyecto que Dios tenía para ella”.
La religiosa, agregó Juan Pablo II, “renunció al matrimonio, se dedicó al servicio de los más pobres, necesitados y enfermos, y por eso fundó la Congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres”.
Señaló que “con una fe profunda, una esperanza sin límites y un gran amor a Cristo, Madre Lupita (1878-1963) buscó la propia santificación desde el amor al Corazón de Jesús y la fidelidad a la Iglesia (católica)”.
“De este modo vivió el lema que dejó a sus hijas: Caridad hasta el sacrificio y constancia hasta la muerte”, subrayó el Pontífice.
Cientos de mexicanos, sobre todo de la occidental ciudad mexicana de Guadalajara, Jalisco, estuvieron presentes en la ceremonia, con banderas de su país.
Como es tradición en este tipo de ritos, el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, pidió al Papa al inicio de la ceremonia la beatificación de García Zavala.
El Cardenal mexicano presidió la víspera en la Basílica Santa María la Mayor de Roma (el más importante y antiguo templo del mundo dedicado a la Virgen) una misa en honor de la nueva beata.
Sandoval Íñiguez recordó que la nueva beata mexicana vivió durante los años del anticlericalismo en México y pese a provenir de una familia acomodada, dedicó su vida a los pobres y enfermos.
García Zavala murió con fama de santidad.