Catedral Basílica Menor recibió ayer los restos mortales de doña Consuelo Bracho de Álvarez, distinguida dama de nuestra sociedad, hija de Rafael Bracho, político de gran trascendencia en su tiempo, y Concepción Falfan de Bracho; primera Reina de los festejos de la Ciudad; esposa del Ing. Salvador Álvarez Lozoya y ser humano lleno de vitalidad, alegría y energía.
Un Durango a principios
del siglo XX
Consuelo Bracho Falfan nace el 8 de julio de 1907 en la ciudad de Durango, hija del político Rafael Bracho y Concepción Falfan de Bracho y bisnieta del primer gobernador de Durango, Lic. Rafael Bracho, siendo la menor de sus hermanos: Rafael, Jesús, Carmen, Concepción, Rosa y Guillermo; pasando su infancia en la casa ubicada en las calles de Negrete y Madero, hogar que hasta sus últimos días disfrutó con alegría.
La ciudad que conoció en su juventud tenía un aire de provincia, tradición y elegancia; paseos por las Alamedas, la Plaza de Armas se erguía pequeña a comparación de las dimensiones de hoy en día. Como todas las jóvenes de su época le gustaba ir al Ariel, hoy es parte de la Facultad de Contaduría y Administración de la UJED y ahí patinaban y nadaban. A pesar que desde muy pequeña tuvo que ir a la Ciudad de México para proseguir su educación mientras estallaba la Revolución Mexicana, regresó a los 14 años de edad a la tierra que siempre amó.
En la década de los años veinte fue elegida como la primera Reina de los Festejos de la Ciudad, celebrándose la coronación en el Salón del Club de Leones, ubicado en la esquina de Negrete y Constitución. Su corte fue formada por: Tere del Palacio, María Luisa Galván, Chata Vázquez, María Luisa Díaz, entre otras, siendo su chambelán don Enrique Bikoskyf.
El compañero
de su corazón
Conoce al ingeniero mecánico electricista Salvador Álvarez Lozoya, hijo del Ing. Luis Álvarez, el cual construyó la antigua penitenciaría del estado, ubicada donde hoy se encuentra el Hotel Gobernador, en 20 Noviembre y Carlos León de la Peña.
Contrae matrimonio después de un romántico noviazgo y educan a sus hijos Salvador (f), Sergio (f), Consuelo o Nena (f), Rolando (f) y Blanca Rosa, a quien cariñosamente llamaba “Pita”.
La vida,
un regalo
Llena de entusiasmo, dona Consuelo celebró cada uno de los años de su vida, su aniversario número 97 lo celebró inyectando de energía y alegría a sus seres queridos y familiares. Disfrutó del cariño de 16 nietos y 20 bisnietos.
Su salud se deterioró en las últimas semanas y cuidada por su hija “Pita” fallece el viernes 26 de noviembre de 2004 en la residencia de sus padres, hermanos y de ella, donde generaciones vieron gestar sus sueños y esperanzas.
Su cuerpo fue velado ayer y sus honras se celebraron ese mismo día a las 16:00 horas en Catedral Basílica Menor, para sus restos ser cremados y despedirla por última vez en el Panteón de Oriente en la cripta familiar. Descanse en paz, siempre Reina.