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Un viaje inolvidable

Una experiencia muy gratificante significó en la vida de Gustavo Adolfo Linden Pérez Gavilán su estancia por más de un año en la ciudad de Chicago, Illinois.

Fue exactamente en el mes de agosto del 2003 cuando el segundo heredero de Gustavo Linden Bracho y Olga Pérez Gavilán de Linden partió rumbo a la Unión Americana, como parte de un intercambio internacional del Club Rotario de Durango.

En aquel entonces, este joven tenía 17 años y sabía que no iba a ser fácil separarse de su familia, pero su principal motivación era aprender inglés, conocer la cultura de otro país y hacer nuevos amigos de otras nacionalidades.

Además, su hermano mayor, Hermann Linden, ya había tenido la oportunidad de viajar un año antes a un intercambio y quién mejor que él para orientar a Gustavo en los preparativos de lo que sería una vivencia inolvidable.

“Creo que nadie puede imaginar cómo puede transformarse tu vida con un viaje al grado de cambiar tus metas”, explicó emocionado Gustavo durante una entrevista en el interior de su residencia, en la que participaron como oyentes sus hermanas menores Patricia y Olga Linden Pérez Gavilán.

Amistades

de todo el mundo

Mientras mostraba su colección de fotos de su estancia en la ciudad de Chicago, Gustavo platicó algunas anécdotas muy especiales, como su primera exposición en público para dar a conocer la cultura de México.

“Cuando estás fuera de tu país sientes mucha nostalgia, sobre todo un gran orgullo por tus raíces y por la cultura a la que representas”, manifestó el entusiasta estudiante.

Por medio de las reuniones de convivencia que sostenían todos los jóvenes de este intercambio, este duranguense tuvo la oportunidad de conocer a otro compatriota Abel Méndez, originario de la ciudad de Puebla, sin embargo, su mejor amigo fue Gabriel Velten de Souza, de Brasil, con quien actualmente se comunica por medio del correo eléctrico y a quien invitó a venir a Durango.

“Fue algo muy especial porque conocí a jóvenes de más de 50 países”, manifestó Gustavo, mientras explicaba la dinámica de trabajo que sostenían una vez al mes los mil 300 muchachos que acudieron a ese intercambio del Club Rotario Internacional.

Pero, Gustavo no sólo hizo amigos de su edad, sino que además estableció una amistad fraternal con las personas que lo recibieron en sus hogares, especialmente con Rebeca Williams y Don Williams, a quienes ahora considera como su segunda familia.

“Fue muy difícil despedirme de estas personas con las que conviví varios meses, incluso muy seguido les habló por teléfono para saber cómo están”, comentó el entrevistado acerca de la relación que estableció con sus tutores, quienes tienen planeado visitar Durango el próximo año.

Antes de regresar a México, Gustavo tuvo la oportunidad de viajar a la ciudad de Nueva York, en donde permaneció dos semanas y conoció lugares muy especiales como la torre del Empire State, entre otros edificios de algunas de las empresas más importantes del mundo.

Un futuro

en puerta

Ahora a su regreso, Gustavo tiene planeado concluir su bachillerato para seguir con una carrera profesional.

“Antes quería ser doctor como mi padre, pero ahora después de esta experiencia mis intereses cambiaron y estoy pensando en estudiar otra carrera relacionada con la comunicación”, aseguró el entrevistado, que seguirá practicando su inglés por medio del estudio y el diálogo.

Incluso comentó que entre sus metas a largo plazo está el visitar otros países, entre los que se encuentran: Brasil, Australia, Japón y Francia.

Por lo pronto las próximas en alistar sus maletas para dirigirse a un intercambio son Olga y Paty Linden Pérez Gavilán, que para no perder la tradición familiar están planeado irse el próximo año a la Unión Americana, o bien al país de la hoja de maple, Canadá.

Escrito en: Gustavo, Linden, ciudad, intercambio

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