Lesiones miocárdicas y su estudio en el laboratorio
El sistema circulatorio transporta elementos nutritivos y oxígeno a todos los tejidos del organismo, en tanto elimina los productos finales del metabolismo; también acarrea las hormonas desde las correspondientes glándulas endocrinas hasta los órganos sobre los que actúan.
El corazón es un elemento importante del sistema circulatorio, pues como poderoso órgano muscular, actúa como una bomba absorbiendo e impulsando la sangre.
Todo el órgano está cubierto de una bolsa fibrosa y serosa llamada pericardio. La pared del corazón está formada por tres capas: epicardio (capa exterior), miocardio (capa gruesa media y contráctil) y endocardio (capa interior).
Cada tejido posee distintas enzimas con relación a sus funciones y a las reacciones químicas de ellas derivadas; en procesos patológicos asociados a daño tisular, éstas se liberan en la sangre, aumentando su concentración sérica. Por tanto, estas enzimas son utilizadas como marcadores tisulares.
La medida de las actividades enzimáticas séricas es de vital importancia para el diagnóstico y valoración de las cardiopatías, principalmente del infarto de miocardio.
El mecanismo fisiopatológico del infarto provoca alteraciones celulares en los que se liberan iones de fósforo, potasio, entre otros; y los metabolitos como el lactato y adenosina.
Los valores de CK en suero tienen gran relación con la actividad muscular, por lo que cualquier modificación en la masa o actividad de ésta produce variaciones en su concentración sérica: la actividad muscular diaria da lugar a que valores de CK varíen entre la mañana y noche, en el envejecimiento disminuye, y el esfuerzo muscular la aumenta, entre otros.
La determinación de CK y CK-MB es básica para el diagnóstico de las lesiones miocárdicas. La determinación de CK-MB diferencia lesiones cardiacas y musculares: la proporción de CK-MB con respecto a la CK total es inferior al 6 por ciento en lesiones musculares, mientras que en lesiones miocárdicas (infartos) se eleva hasta 20 por ciento. Normalmente podemos encontrar niveles aumentados de CK y CK-MB unas seis horas después de la aparición del infarto.
Si el infarto de miocardio se remonta a dos o cuatro días, la actividad de CK-MB puede haber descendido por debajo del límite de detección, por lo que es recomendable la detección de LDH y HBDH.
Cuando nos encontramos una relación en suero de LDH 1/ LDH 2 mayor a 1.0 acompañada de un importante aumento de CK-MB, existen muchas posibilidades de que el paciente haya sufrido un infarto de miocardio. Un aumento de los valores de alfa-HBDH suele ser de dos a cuatro veces los valores normales y comienza unas 12 horas después del infarto, alcanzando el punto máximo a los dos o tres días, manteniéndose aumentados unos diez a 14 días.
El seguimiento de la actividad enzimática cada ocho a 12 horas durante tres días, es indispensable para el pronóstico, el cual será favorable en caso de normalización de la actividad y desfavorable en caso de mantenerse o aumentar los valores.
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Medidas de prevención
En el infarto al miocardio el diagnóstico y pronóstico del mismo puede realizarse mediante el estudio de:
n Elevación precoz y poco duradera de la creatinquinasa total (CK) y miocárdica (CK-MB)
n Elevación más tardía y menos duradera de aspartato aminotrasferasa (AST)
n Elevación tardía y duradera de lactato deshidrogenasa total (LDH) y la fracción
alfahidroxibutirato deshidrogenasa (HBDH)
n Aumento del cociente LDH 1/ LDH2.
FUENTE: QFB Jorge Manuel Beltrán Peña