Son los futuros guías espirituales de la comunidad, tienen el entusiasmo propio de su juventud y reflejan una madurez poco usual para personas de su edad, ellos son los seminaristas que actualmente se forman en la vocación del sacerdocio esperando al día de mañana para servir a Cristo.
Es interesante observar cómo estos muchachos dedican su vida al estudio, buscando la orientación necesaria para seguir el camino del sacerdocio, pero resulta más atractivo conocer su forma de pensar y los valores que están inmersos en ellos.
Como los mismos seminaristas lo confirman y como ya es sabido, la vocación por el sacerdocio nace en gran medida por la educación que da la familia, ya que la mayoría de los estudiantes del Seminario proviene de familias católicas con un alto sentido de religiosidad.
Sin embargo, lo excepcional es que aun y cuando ha disminuido el número de estudiantes que ingresan al Seminario, estos jóvenes asumieron el compromiso de seguir el llamado para servir a la Iglesia depositando toda su fe en sus formadores sacramentales.
En búsqueda
de una vocación
Hace más de 300 años que fue creado el Seminario Mayor de Durango y desde entonces en sus aulas se han formado muchos sacerdotes, obispos y un cardenal.
Las actuales instalaciones de esta institución formativa son muy amplias, ideales para el retiro en el que se ven inmersos los jóvenes que acuden al Seminario.
Día con día los estudiantes oran, toman la eucaristía, desayunan, asisten a sus clases, comen, realizan actividades deportivas, estudian, cenan y oran, pero más allá de lo cotidiano estos jóvenes trabajan por alcanzar un anhelo que surgió en ellos de diferentes maneras.
Testimonios
de vida
Ernesto Vela cursó sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor, hace cuatro años que ingresó al Seminario Mayor y actualmente cursa el primer año de Teología.
Su inquietud por el sacerdocio surgió cuando era alumno de secundaria y recibió la invitación de un promotor vocacional en quien veía un ejemplo de servicio a Dios y a su Iglesia Católica.
“El mundo actual nos incita a querer las cosas más fáciles y todo requiere de un compromiso y entrega total”, señaló este joven al referirse a la disminución en el número de alumnos que ingresan al Seminario, destacando que actualmente hay una marcada tendencia a la formación de una sociedad egoísta que no se preocupa por servir a sus semejantes.
Gerardo Gómez es otro de los estudiantes del Seminario, también cursa el primer año de Teología y es originario del municipio de Súchil, reconoció que su principal motivación fue observar cómo los sacerdotes poseen una formación integral en lo espiritual y humano, “me atrajo mucho su lado humano, su forma de pensar y tratar a la gente”, comentó.
Marco Antonio Piedra por su parte comentó :“La vocación sacerdotal es un llamado que Dios hace a los hombres”, aseguró este joven tras señalar que el seminarista va encontrando la respuesta a su inquietud a traves de la fe y con el tiempo.
Por su parte Jesús Herrera, quien tiene sus orígenes en el municipio de Nombre de Dios, habló acerca de cómo ha sido su vida al interior del Seminario, “todo lo que hacemos está enfocado a que seamos mejores personas en lo espiritual, intelectual, humano y caritativo”, externó.
Luis Martín Lugo también estudia hace algunos años en el Seminario Mayor y aunque no es mayor de 22 años denota un gran entusiasmo por su vocación sacerdotal, en este sentido explicó que el presbítero tiene una doble responsabilidad, ser sabio y ser santo, porque al estar mejor preparado podrá responder a las necesidades de la comunidad y al ser santo se constituirá entonces en un ejemplo de Cristo en su vida.
Marco Núñez es originario del municipio de Nombre de Dios y según su punto de vista el apoyo de su familia ha sido fundamental para su estancia en el Seminario. “Creo que es en la familia donde siente uno el primer llamado de Jesús”, expresó este joven, quien puntualizó que si bien es importante el apoyo de los seres queridos, la última decisión la tiene el seminarista, quien asume la determinación de ordenarse sacerdote.
Emerson Martínez proviene del municipio de Cuéncame y durante su estancia en el Seminario ha comprendido la importancia de la oración en la vida sacerdotal, “es el único medio para comunicarnos con Dios, que también nos abre hacia los demás”, comentó, tras asegurar que el modelo a seguir de cualquier seminarista es Cristo Jesús, “Él es el máximo ejemplo para nosotros”, puntualizó.
Otro testimonio importante es el del joven Iván Rentería, quien inició sus estudios sacerdotales con la intención de convertirse en un hombre al servicio a sus semejantes.
Al final de la entrevista los seminaristas coincidieron en hacer un llamado a la juventud duranguense, para que se acerque a la Iglesia, “no se encierren en su egoísmo, en la Iglesia pueden encontrar el apoyo a sus momentos de crisis, descubran su espiritualidad y no sean títeres del mundo”, manifestó Gerardo Gómez.
El padre Víctor Manuel Solís Quiroga, catedrático del Seminario Mayor, también fue entrevistado por El Siglo de Durango para conocer su opinión acerca de la formación que reciben los seminaristas.
En este sentido, puntualizó que los presbíteros que fungen como maestros del Seminario tienen la responsabilidad de actualizarse, “el sacerdote debe ser un hombre de su tiempo”, expresó.
Por su parte el padre Julio Cerrillo Gaucín expresó que el papel del formador es esencial porque es quien ayuda al joven a discernir acerca de su vocación, “el Seminario es un lugar en el tiempo donde se busca una experiencia de encuentro con Cristo por medio del testimonio y guía de los jóvenes”, manifestó, tras asegurar que uno de los objetivos más importantes de los formadores es encauzar la energía de los jóvenes hacia su estudio y actividades deportivas, sin dejar de lado la oración.
El llamado de quienes forman parte de esta casa de estudio y oración va dirigido a la ciudadanía, para que coopere en el sostenimiento de esta institución el próximo domingo en la Colecta Anual Pro Seminario.
Plantel
Actualmente el Seminario
Mayor tiene la siguiente
población estudiantil:
n Curso Introductorio: 16 alumnos.
n Teología:
27 alumnos.
n Filosofía:
28 alumnos.
n Magisterio:
10 alumnos.
n Alumnos foráneos
en España y Roma:
8 alumnos.
FUENTE: Seminario Mayor.