El Siglo de Durango
Quien lo ve en la zona técnica sabe que es un entregado, un apasionado, en los entrenamientos se nota que la disciplina para él es un estilo de vida. Así es Santiago Ostolaza, técnico de los Alacranes de Durango y quien hoy está unido al recuerdo y a la imagen de quien fuera su compañera por más de 20 años: Laura Teresita Chimelir, quien el pasado 8 de noviembre dejó de estar físicamente en este planeta.
Santiago Ostolaza y Laura Teresita se casaron en Uruguay el 24 de febrero de 1986, tuvieron tres hijos: Laura Mariana, Santiago Humberto y Xóchitl Rosina, su unión se vio interrumpida por el cáncer que durante tres años le aquejó a su esposa hasta terminar con su vida.
Entre esa nostalgia y la alegría de tener la visita de sus dos hijas, Santiago relata cómo se conocieron, “yo estudiaba de noche porque en el día me dedicaba al futbol, ella también trabajaba en el día y estudiaba en el mismo lugar donde yo lo hacía, ahí empezamos a salir y en poco tiempo que estuvimos de novios, que fueron seis meses, empezamos a vivir juntos y pronto nos casamos.
“Después tuvimos a Laura Mariana, luego a Santiago Humberto que está haciendo ahora futbol y estudiando y posteriormente a Xóchitl Rosina, a quien le pusimos así como agradecimiento por estar en México viviendo muy bien, en este país que nos ha dado mucho y además por el significado que tiene ese nombre y aparte en Uruguay era nuevo”.
Santiago se dice agradecido por lo vivido con Laura, menciona que siempre se sintió apoyado por ella, tanto en los momentos buenos como en los malos, en su carrera futbolística ella siempre estuvo ahí, incluso comenta una anécdota de un juego, “estaba lloviendo muy fuerte, era un aguacero insoportable y el cronista mencionó que sólo había una mujer ahí”, era Laura quien entre el agua y la poca gente apoyaba a Santiago.
Para Santiago sin duda Laura es el amor de su vida, pues ella le dio a sus tres hijos, quienes de igual manera son una razón de ser del estratega.
La atracción que sentía Santiago por Laura eran su sentido del humor y su fuerza para sobrellevar las situaciones difíciles, después el ver cómo era una madre sensacional y tal vez nunca haya conocido una madre como ella, que daba todo por sus hijos y que estaban antes que ella misma.
El técnico arácnido la describe: “era muy alegre, muy fina para tratarte y con carácter muy fuerte, su descendencia italiana era muestra de ello, era una mujer del estilo de Uruguay, no muy alta pero muy fuerte, cariñosa y estricta a la vez, siempre estaba dándome palabras de aliento”.
Laura le preparaba a Santiago cada 10 de julio, en el cumpleaños de Ostolaza, albóndigas que es su platillo favorito, además el técnico menciona que cocinaba delicioso, aunque los asados eran su responsabilidad.
Laura Teresita falleció de 46 años víctima de cáncer, para Ostolaza fueron dos años difíciles, es ilógico que las grandes potencias económicas se gasten tanto dinero y esfuerzo en guerras o en tener las mejores bombas en lugar de destinarlo en buscar una manera de contrarrestar enfermedades como el cáncer y el Sida, eso más que nada es una falla que tiene el primer mundo.
Siempre se llevaron bien, fueron 20 años de altas y bajas; sin embargo, Santiago cree que ella era más flexible y siempre encontraba la mejor manera de llevarse bien y de hacer de buena manera las cosas.
Si ella estuviera en este momento con Santiago, él cree que serían momentos muy felices e inolvidables aquí en Durango, ya que ella murió con la esperanza de volver a México y de estar con Santiago en este país en el que vivieron los mejores momentos de su vida; por eso Santiago aceptó estar en Durango porque ella le pidió venir con la ilusión de alcanzarlo, sin embargo el destino decidió otra cosa.
Quizá ellos no pueden estar físicamente juntos, pero una cosa es segura, hay algo extraordinario que jamás los separará de alguna manera, el amor que él le profesa y la entrega que ella tuvo para Santiago hasta el último aliento, además Laura Mariana, Santiago Humberto y Xóchitl Rosina son una muestra de ese encuentro entre dos seres que vivieron su amor compaginado con el futbol.
Santiago es históricamente uno de los mejores defensas que ha tenido la Selección de Uruguay, el reconocimiento en ese país esta fuera de duda, pues fue todo entrega y disciplina dentro de la cancha donde ocupaba la defensa, y así como en el campo hubo ocasiones que no pudo evitar el gol en contra, la vida le anotó uno muy doloroso: la pérdida de la mujer amada a quien recuerda cada día y a quien sigue amando y sigue prometiéndole su mejor actuación en cada juego que dirige, también a ella le ofrece el campeonato que sueña tener con los Alacranes.
Las letras de un tango le dan forma a una historia como la de Santiago.
Volver... con la frente marchita,
las nieves del tiempo
blanquearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada, errante en las sombras,
te busca y te nombra.
Vivir... con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez...
Carlos Gardel