El Universal
En diciembre próximo el brasileño Óscar Niemeyer se convertirá en el arquitecto más viejo del mundo, al cumplir 100 años de edad.
Y es que este creativo, conocido en todo el mundo como el arquitecto de Brasilia, la capital del Brasil, ha resultado igual o más resistente que sus propias edificaciones. Pero muchos otros de sus proyectos también lo han hecho célebre. Es el hombre que diseñó, por ejemplo, la sede del Partido Comunista Francés en París.
?No me callaré nunca. No esconderé nunca mis convicciones. Y quien me contacta como arquitecto conoce mis concepciones ideológicas. ?Siempre he pensado que hay que comparar la arquitectura con la vida, con el ser humano y hasta con la lucha política?, dijo Niemeyer en entrevista para la revista Estudio Caos.
Óscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares. Es así como él ha firmado algunos de sus últimos trabajos. Utilizar el nombre completo es la forma que encontró para homenajear a su abuelo, ex ministro del Tribunal Supremo Federal, Antonio Augusto Ribeiro de Almeida. A los 40 años de edad, Niemeyer participó en la construcción de la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, considerada una de sus mejores obras.
Pero sin duda, la más espectacular es el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, Río de Janeiro, Brasil. La edificación fue desarrollada con la ayuda del ingeniero Bruno Contarini, quien había trabajado con Niemeyer en otros proyectos anteriores. Esa estructura mide 16 metros de alto; su cúpula tiene un diámetro de 50 metros con tres pisos, está sobre una superficie de 817 metros cuadrados y se ubica casi a orilla de un risco.
El autor de esta creación la define ?como una flor?, y es que tiene una estructura cilíndrica sostenida sobre una base de las mismas características, que semeja un tallo.
?La solución natural es la curva, presente en todo, en el razonamiento, en el universo, en la democracia y en la vida?, explicó Niemeyer. Él es el mejor símbolo de una arquitectura consciente de su papel social, su verdadera función.
obra polémica
Óscar Niemeyer nació el 15 de diciembre de 1907 en Río de Janeiro y se le considera uno de los principales exponentes del movimiento moderno en Latinoamérica. Su obra tiene un marcado carácter plástico.
Después de graduarse por la Universidad de Brasil en 1935, Niemeyer trabajó con Le Corbusier en los innovadores planos para el ministerio de Educación y Salud de Río de Janeiro (1936). En 1939 edificó el Pabellón brasileño para la feria mundial de Nueva York. A finales de esta década se le encargó realizar en Belo Horizonte, capital del estado brasileño de Minas Gerais, el teatro municipal (1946) y el edificio del gobernador.
Otro de sus trabajos es la polémica Iglesia de San Francisco, en el mismo Belo Horizonte, tan radical en su estructura, que su consagración se pospuso 16 años (de 1943 a 1959).
En ese templo, los pilares fueron reemplazados por un conjunto de bóvedas parabólicas autoportantes, para que estructura y espacio se fundieran. La parte trasera, que incluye el púlpito, consiste en cuatro bóvedas unificadas.
La nave central, de forma cónica, se inserta en la bóveda del público dejando que una franja de luz ilumine el mural del fondo. Por algo la reputación internacional de Óscar Niemeyer le viene de su audacia e imaginación en sus construcciones. Su obra tiene un carácter ambiental de gran fuerza, ya que él busca adaptar los edificios a las condiciones del medio ambiente, al hacer convivir, de manera inusual, grandes volúmenes con algunos espacios vacíos.
El enorme brasileño ha recibido los premios Pritzker (1988), Príncipe de Asturias (1989), Praemium Imperiale