LONDRES, INGLATERRA .- “La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp”, uno de los cuadros más conocidos del pintor flamenco Rembrandt Harmenszoon van Rijn, viajará este verano a Londres junto a otras obras maestras suyas y de otros compatriotas para una gran exposición dedicada a la Edad de Oro de la pintura holandesa.
La exposición, que presentará la National Gallery del 27 de junio al 16 de septiembre, comprenderá 60 pinturas, todas ellas fechadas entre 1599 y 1663, periodo dominado por Rembrandt (1606-1669) y Frans Hals (1585-1666), un tiempo rico en otros grandes retratistas y pintores de género.
Rembrandt y Hals estarán representados respectivamente por nueve y 12 retratos procedentes de distintas colecciones, pero junto a ellos podrán admirarse obras de otros maestros como Jan Steen (1625-1679), Nicolás Maes (1634-1693), Gerard ter Borch (1617-1681), o Thomas de Keyser (1596-1667).
Como explicó ayer la comisaria de la exposición, Betsy Wiesman, su objetivo es mostrar “la amplitud, variedad e inventiva del retrato holandés”, género que sirvió para “construir la identidad de la nueva república” tras lograr su independencia de la corona de España en 1581.
Gracias a las actividades de comerciantes y empresarios surgió entonces en los Países Bajos una nueva clase burguesa, que se convirtió en la fuerza dominante tanto en el Gobierno local como en las instituciones cívicas.
Consciente de su posición social, esa clase burguesa en ascenso asumió el papel de mecenazgo del arte que en los países monárquicos correspondía a la aristocracia o a la Iglesia Católica.
RETRATAN BIEN
Aquellos holandeses encargaron a los artistas de su entorno que los retrataran bien individualmente, bien junto a sus familias o compañeros de profesión para conmemorar momentos importantes de sus vidas de burgueses como una boda, el nacimiento de algún hijo o su nombramiento para algún cargo profesional o cívico.
Según pudo verse en la presentación de las obras que integrarán la exposición, buena parte de los retratos elegidos llaman la atención tanto por su naturalidad y espontaneidad como por su tremenda audacia formal.
El retrato que abrirá la exposición, un semiperfil del gran jurista y filósofo Hugo Grocio a la edad de 16 años, del que es autor Jan Anthonisz van Ravesteyn (1570-1657), es una excelente muestra de ese estilo poco convencional de buena parte de las obras seleccionadas.
Algo parecido cabría decir del retrato del rey Carlos I de Inglaterra, pintado por Gerrit van Honthorst en 1628, que muestra al monarca en pose nada augusta mientras, vestido con un traje verde, al parecer su color favorito, lee una carta.
ICONOGRAFÍA
Junto a la famosa “Lección de anatomía...”, de Rembrandt, habrá también otro retrato colectivo similar, aunque de tratamiento más tradicional, de Nicolaes Eliaz Pickenoy (1588-1655), en la que el doctor Sebastiaen Egbertsz aparece junto a un grupo de médicos examinando un esqueleto que, en el centro del cuadro, parece soltar una carcajada.
Hay retratos en los que, por la pose que adopta el retratado y la iconografía, uno creería tener delante a un aristócrata y no un rico burgués, como el que Frans Hals hizo de Willem van Heythuysen.
Y como brillante colofón de la exposición estará otra obra maestra de Rembrandt, “Los síndicos”, del Rijksmuseum, de Ámsterdam, un prodigio de tratamiento del espacio y de la luz, en el que los personajes encargados parecen querer hablar.