Brujos, psíquicos, guías esotéricas y médicos naturistas, así se hacen llamar el grupo de charlatanes que cada año llegan a esta cabecera municipal a lucrar con la enfermedad, la desesperación y la necesidad de la gente.
Año con año diferentes personas se instalan en el centro de la ciudad de Santiago Papasquiaro, haciéndose publicidad en radio, para difundir sus poderes para lograr la solución a cualquier problema de salud y económico, pero resultan ser estafadores.
Hechizos
Esta gente también llega a más comunidades rurales y municipios vecinos, con la promesa de que aliviarán enfermedades, hechizos, trabajos de brujería, problemas de dinero y prometen dar buena suerte a quienes los consultan. Pero la cruda realidad es que simplemente timan a las personas, no solamente de este municipio sino de los ranchos aledaños de Nuevo Ideal y Tepehuanes.
Fraudulentos
Son decenas de creyentes los que se reúnen afuera de las instalaciones de estos charlatanes desde muy temprano con dinero en mano, otros usan hasta las escrituras de casas, ranchos, ganado y joyería, para garantizar los “tratamientos de limpia”, que lo único que limpian son los bolsillos de las personas.
Una vez que reciben el pago por sus “servicios”, estos brujos después de unos meses se marchan a otras regiones llevándose el dinero a cambio de vender falsas expectativas, pero no pasa más de un mes, cuando otros charlatanes hacen acto de presencia con otros ofrecimientos.
Ingenuos
Sin embargo aún hay muchos creyentes que acuden a estos charlatanes, en su mayoría son personas que padecen un mal crónico o su situación económica es mala y los hacen creer se trata de una brujería, aprovechan bien la crisis actual. Las autoridades municipales y de la Jurisdicción Sanitaria No. 03 con sede en Santiago Papasquiaro deben intervenir para frenar estos fraudes, además son gente que no tiene ninguna licencia para otorgar servicios de salud, señalan los vecinos de la colonia España, CNOP y Hermanos Revueltas, así como centro de la ciudad, quienes pidieron no revelar sus nombres por temor a represalias.