En esta zona montañosa de 75.000 kilómetros cuadrados de extensión, una superficie similar a Austria, y poblada por 50.000 indígenas de la etnia tarahumara se encuentra el principal atractivo del estado: las barrancas. Estos cañones, cuya profundidad alcanza en ocasiones los 1.800 metros en vertical, son la zona elegida para centrar la inversión, que se prevé será de más de 1.200 millones de pesos (unos 93 millones de dólares, 73 millones de euros) por parte del estado y de 1.000 millones de pesos (unos 78 millones de dólares, 61,5 millones de euros) a cargo de la iniciativa privada.