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Dijo sí al sacerdocio

Héctor Hernandez Morales|El Siglo de Durango

Transmitir el Evangelio, celebrar misa, ahora es tarea diaria de Raúl Flores Contreras, tras recibir el sacramento del sacerdocio, pero lo imperativo será apacentar al pueblo de Dios en estos tiempos, fue la recomendación del arzobispo de Durango, Héctor González Martínez. Los rayos del sol caían a plomo, el Templo de Santo Domingo de Guzmán lucía lleno de feligreses, el calor humano y la devoción religiosa estaban presentes, era una tarde especial, 18 de junio, donde la más alta jerarquía católica en Durango ordena sacerdote a Raúl, para sumarlo al servicio del pueblo de Dios.

Ceremonia

Desde las 12:00 horas fieles provenientes de varias localidades y asentamientos esperaban pacientes la entrada del ungido por el pasillo central y más de 20 sacerdotes, quienes tomaron su asiento a la diestra del altar, pues al lado opuesto un coro daba realce a cada momento de la ceremonia. Héctor, en arzobispo, explicó que el sacerdocio se deposita en los bautizados, elegidos entre los hombres para llevar la Buena Nueva a todos los lugares. Hoy Raúl es ordenado presbítero para representar a Cristo, celebrar la misa, guiar al pueblo y cuidarlo del peligro que lo asecha.

Importancia

Para el Arzobispo es más urgente apacentar al pueblo en estos tiempos, sin restar importancia a otras actividades propias del sacerdocio. A los laicos también los exhortó a la misión diocesana donde se requiere entusiasmo y mucho trabajo. A Raúl –acompañado de sus padres Raúl Flores Hernández y Celia Margarita Contreras- le fue encomendado por el Arzobispo: “transmitir la Palabra de Dios que durante tantos años has escuchado, procurar creer lo que lees, enseñar lo que crees y practicar lo que enseñas, que tu vida sea un estímulo para los hijos de Dios, pues el testimonio cuenta más que las palabras”.

Entrega

Momentos de éxtasis se vivieron cuando el nuevo sacerdote con humildad se mantuvo tendido, bocabajo, frente al altar, cuando fueron bendecidas sus manos y besadas por el Arzobispo, la imposición de las manos, así como cuando el cura Jorge Blanco lo reviste con la capucha como nuevo presbítero. Monseñor González Martínez recordó los diez años de preparación de Raúl tanto en el Seminario como en las parroquias y lo conminó a ser mejor cada día, al momento de acotar: “Has morir en ti el mal y has brillas una vida nueva”. Posteriormente sería el padre Raúl quien tomara parte en la liturgia a petición del Arzobispo, incluso lo llamó a dar la bendición final de la ceremonia, no sin antes recibir el saludo de los curas presentes, familiares y cientos de fieles.

Escrito en: reportaje sacerdote Raúl, pueblo, momento, apacentar

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