El Siglo de Durango
Este día es de fiesta para la Iglesia Católica de esta entidad: el arzobispo de Durango Héctor González Martínez celebra 69 años de vida, por lo que será agasajado con un grato desayuno mientras comparte el pan y la sal con algunos invitados especiales en el domo del Arzobispado.
Nació el 28 de marzo de 1939 en Torreón, Coahuila, pero es originario de Miguel Auza, Zacatecas; sus padres Coronado González y Engracia Martínez lo educaron en un ambiente fortalecido en la familia, en lo cristiano, y tal vez por esto se ha distinguido por ser un buen pastor, exigente pero tolerante, recto pero creativo, recio pero lleno de espíritu.
Otro motivo
Una segunda festividad de Monseñor es por su ordenación episcopal ya que el pasado lunes cumplió 26 años como arzobispo, de trabajo intenso y de testimonio sencillo, noble, con su toque y humor muy característico en él.
Como sacerdote se ordenó el 1 de diciembre de 1963 de manos de don Antonio López Aviña, en Roma. Pero como obispo fue nombrado el 24 de marzo de 1982. El papa Juan Pablo II lo mandó llamar y lo reubicó en Campeche.
En 1988 es trasladado hacia Oaxaca, en donde trabajó por 15 años y el último desarrolló su labor entre Oaxaca y Durango, Arquidiócesis que hoy preside.
El plan de trabajo
El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Arzobispo de Durango y después de reconocer el panorama elaboró su proyecto.
Sus actividades han sido encaminadas a ejecutar los objetivos de su Plan Diocesano de Pastoral el cual incluye seis prioridades: catequesis, liturgia, familia, jóvenes, pastoral social y formación de agentes.
Se ha dedicado a la atención del Presbiterio, a las religiosas, los laicos organizados; y el seguimiento de la Misión Kerigmática, ahora en su tercera etapa.
Una acción importante que ha llevado Héctor González es la promoción de las vocaciones, y el velar por la formación de quienes han decidido ingresar al seminario, ya que para ellos ha sido muy atractivo su manera de actuar, de impulsar, de ser un líder y pastor auténtico.