Lo he dicho repetidamente: entre la abogacía y la literatura existe una estrecha relación, que es mucho mayor que la literatura y cualquier otra profesión, lo cual no significa que existan y hayan existido médicos literatos, ingenieros escritores y una significativa gama de miembros de otras profesiones dedicados a las letras, sólo que en la abogacía el número y la calidad es mayor y los vasos comunicantes más estrechos.
Por eso cuando me encuentro un libro que se refiera a un buen número de escritores, gozo en localizar quiénes entre ellos son abogados y nunca me veo defraudado. Tal es el caso del libro Gajes del oficio: la pasión de escribir, que estuvo a cargo en su selección y edición de Delia Juárez y que, publicado por Ediciones Cal y Arena, en el año del 2007, reúne los testimonios de más de cincuenta extraordinarios poetas, narradores y dramaturgos, sobre los momentos en que reflexionan cómo, dónde, por qué y para qué escribir. Lo mismo que en anteriores ocasiones no me vi defraudado y he aquí los abogados que encontré entre esa constelación de creadores. Gustave Flaubert, nacido en Rouen en 1821, se inscribió en la Facultad de Derecho de París en el año de 1841. Es autor de Salambó, La tentación de San Antonio y la muy célebre Madame Bovary. Se le estima como el creador de la novela moderna y está en la intersección de todos los problemas literarios de la actualidad. Henry James, originario de Nueva York, cuyo nacimiento ocurre en 1843, se matricula a la edad de 19 años en la prestigiosa escuela de leyes de Harvard. Es autor de más de cuarenta novelas y cien relatos. A su fallecimiento Ezra Pound escribió que cuando murió, sintió que ya no quedaba nadie a quién preguntarle nada.
Franz Kafka, nativo de la bella ciudad de Praga, en donde nació en 1883, estudió en la Universidad alemana de Praga, doctorándose en derecho. Ni que decir que él es el autor de la Metamorfosis, El proceso y El Castillo.
Raymond Chandler, nacido en Chicago en 1888, estudió leyes en Francia y Alemania. Es el creador del célebre detective Philip Marlowe, al que llevó a la pantalla cinematográfica Humphrey Bogart.
Johann Wolfgang von Goethe, venido al mundo en Frankfurt del Mein, en 1749, estudió derecho en la Universidad de Leipzig y escribió las obras muy famosas Werther y Fausto. Yukio Mishima, originario de Tokio, Japón, su nombre verdadero es Kimitake Hiraoka, estudió leyes en la Universidad Imperial de Tokio. Autor de La perdición del ángel, Caballos desbocados y el Templo de la aurora, opinaba que hasta los norteamericanos estaban lejos de ser estúpidos.
Paul Valéry, nativo de la ciudad de Cette en el año de 1871, se inscribió en 1889 en la Facultad de Derecho, adquirió fama como poeta y publicó La joven parca y El cementerio marino. Trató temas como el idioma, la filosofía, la ciencia, la poesía, la religión, la política, la conciencia y los sueños. Fue amigo de los poetas simbolistas Gide y Mallarmé. Opinaba que había que considerar el escribir como un problema, sentir una viva curiosidad por la forma y excitarse a alguna perfección.
Meter Handke se incorporó al mundo en Griffen, Carintia, en 1942 y estudió derecho en Gratz. Algunas de sus obras fueron llevadas a la pantalla cinematográfica como La mujer zurda y Las alas del deseo. Consideraba que James Joyce tenía un vocabulario de 30 mil palabras y que por eso era el escritor más importante del siglo XX.
Luis Cernuda, sevillano nacido en 1902, estudió derecho en la Universidad de Sevilla. Autor de varios libros de poemas que le dieron fama, se dedicó los últimos años de su existencia a viajar por Estados Unidos dando lecturas y conferencias. Opinaba que el arte de la poesía requería unas veces del toque ligero y otras del toque insistente, pero que en ambos casos el resultado debía confundir la paciencia con la sorpresa.
Clarice Lispector, oriunda de Ucrania en 1920, estudió derecho en la Facultad de Derecho de Brasil en 1939. Es autora, entre otras obras, de un libro de cuentos y de la novela La manzana de la oscuridad, y además de crónicas semanales en el Jornal do Brasil. Siempre estuvo segura de que había nacido para escribir.
Amado Nervo, nacido en Tepic en 1870, inició la carrera de derecho, pero por apremiantes apuros económicos tuvo que abandonarla. Uno de los mejores poetas mexicanos, alcanzó prestigio con La amada inmóvil, compuesta a la muerte de su esposa Ana Cecilia Luisa Dailliez. Fue cronista de sociales en el periódico El Correo de la Tarde, del puerto de Mazatlán.
Charles Baudelaire, parisino de 1821, estudió derecho en 1840 en la Universidad de París. Autor de Paraísos artificiales, tal vez su obra más conocida, sea el libro de poesías Las flores del mal. Consideraba que en el amor como en la literatura, las simpatías son involuntarias; no obstante, la razón había de ratificarlas después.
Hasta aquí los abogados literatos o los literatos abogados, que se entregaron a la pasión de escribir, conforme a la antología de Delia Juárez.
Estrados.- El domingo como a las once y media de la noche, en la calle Paseo de las Palmas de la colonia Real del Prado, fui testigo cercano de cómo la “polecía” municipal (así “polecía”, porque ésta al faltarle tanta preparación y capacitación no es policía, sino “polecía”) criminaliza a los jóvenes al esposarlos portando arma corta y arma larga. Los jóvenes tal vez estaban bebiéndose una cerveza en la calle, suponiendo sin conceder, pero eso no da derecho a esposarlos ni a intimidarlos por esa falta administrativa; lo que es más, a esa clase de operativos se debe ir sin ninguna clase de arma sino sólo con el convencimiento y la capacitación recibida, suponiendo que exista. A las tres de la mañana rugieron las metralletas en pleno Centro, y media hora más tarde en el barrio de Tierra Blanca; tal vez a esas horas esos polecías seguían esposando jóvenes, muy quitados de la pena y del susto.