El papa Benedicto XVI envió su más sentido pésame al cardenal Norberto Rivera Carrera y a su familia por el fallecimiento de su madre, Soledad Carrera de Rivera, el sábado pasado.
A través de una misiva firmada por el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, el Pontífice ofreció oraciones y sufragios “para que el Señor acoja a la señora Soledad Carrera en la paz y gloria que ha predispuesto para los bienaventurados”.
El jefe de la Iglesia Católica también envió la bendición apostólica a quienes “lloran tan sensible pérdida”.
Por su parte, el presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala acudieron al domicilio del cardenal Norberto Rivera, para expresarle sus condolencias por el fallecimiento de su madre, la señora Soledad Carrera, quien tenía un padecimiento crónico.
Después de recibir llamadas y expresiones de condolencia por escrito del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño; el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, y de todos los obispo de la Arquidiócesis del país, entre otros, el cardenal Rivera Carrera viajó al mediodía a Monterrey, en donde esta tarde se ofrece una misa de cuerpo presente y más tarde sus restos serán inhumados en el templo Carmelita.
La tarde del sábado, la madre de Rivera Carrera falleció en la ciudad de México y más tarde fue trasladada a una de las capillas de las criptas de la Basílica de Guadalupe, en donde por la noche el propio Cardenal ofició una misa de cuerpo presente.
Por la mañana, los restos de la señora, originaria de Tepehuanes, Durango, fueron trasladados a una funeraria del sur de la ciudad, en donde la prepararon para poder viajar a Toluca y más tarde a Monterrey, Nuevo León.