No hay mejor combinación que una taza de espumoso chocolate y unos deliciosos churros, estos crujientes y alargados panecillos; con la llegada de los españoles a América los adoptó con el paso del tiempo.
Es una de las comidas denominada "frutos de sartén", ya que se elabora en una sartén, la cual actualmente se sigue haciendo en México, Uruguay, Perú, República Dominicana, Argentina, Venezuela, Chile, Colombia, Brasil y Francia, entre otros.
Cuando llegan los españoles a América, descubren una de las bebidas más suculentas, afrodisiacas y nutritivas, de estas tierras, el cacao, a la que incorporan un toque de azúcar y leche; con dicha preparación nace el chocolate, cuya bebida hasta nuestros días es la mejor acompañante de los churros.
Su preparación consta de una masa, hecha de harina, agua, azúcar y sal, que se introduce en un aparato parecido a una manga repostera, en la cual sale en tiras cilíndricas de un dedo de grosor, aproximadamente, y con una sección trasversal en forma de estrella. Éstos se fríen en aceite bien caliente.
Al paso del tiempo las los grosores son diversos, ya que actualmente se suele rellenarlos con mermeladas, cajeta o leche evaporada, y ya sea rellenos o cubiertos de chocolate. A su vez son bañados de azúcar y también, según el gusto, espolvoreados de canela.
Lo más común es comerlos con una taza de chocolate. En España, especialmente en Madrid, se adopta esta costumbre desde principios del siglo XIX.
En México existen algunos lugares especiales para saborearlos con chocolate, como es La Churrería El Moro, la cual cuenta con churros, con azúcar y también con canela. El chocolate, mexicano, francés y español.
Ya sea época de calor, con un chocolate frío se acompañan muy bien y en época de lluvias o frío son una excelente opción.
1 taza de agua
¼ de cucharadita de sal
1 cucharada de aceite
1 taza (150 gramos) de harina
2 tazas de aceite
1 taza de azúcar granulada
Ponga a hervir el agua con la sal y el aceite. Cuando rompa el hervor, agregue la harina y bata con fuerza para que se incorpore perfectamente bien durante 5 minutos a fuego lento. Coloque esta pasta en la churrera. Forme los churros sobre la sartén con el aceite caliente; fríalos a que doren.
Nota: el aceite no debe estar demasiado caliente. Cuando estén dorados los churros, sáquelos y póngalos en una servilleta de papel. Déjelos enfriar un poco y espolvoréelos con azúcar granulada.