Julio César Romero Nava, quien tenía 30 años y estaba comisionado a la Guardia B, de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), amaneció muerto en el interior de la corporación, según el informe de la Procuraduría General de Justicia.
YA NO DESPERTÓ
El agente, quien tenía un año como investigador, se acostó la noche del sábado en los dormitorios de la AEI después de cenar y en la mañana, cuando le tocaba su turno para vigilar las instalaciones, ya no despertó.
Fueron sus padres y demás familiares los que acudieron al lugar donde amaneció muerto para corroborar el deceso que, según el forense, se debió a un infarto agudo al miocardio.
Sus familiares ya recibieron el cuerpo.