México, DF
Liz Gallardo recuerda apenada que debió mostrar las "nachas" a gente desconocida mientras rodaba La última y nos vamos, película mexicana que llega a la pantalla grande.
Y cómo no hacerlo, si su personaje era una teibolera que una noche conquista a un joven estudiante.
CON LAS MIRADAS ENCIMA
La tapatía, quien ya había hecho desnudos en El búfalo de la noche, cuenta: "Hay una escena en la pista de baile con el tubo y aunque ya había hecho desnudos, ahora debía bailar con tacones de 20 centímetros y con unos 50 extras viendo. Yo estaba intimidada porque estaban viéndome las nalgas, pero entonces tuve que hacer un bloqueo y concentrarme en los tres personajes a los que había que bailarles", recuerda. "Otra escena complicada fue cuando le hago un baile privado a mi pareja en la película; pensé que iba a ser más fácil por lo íntimo, pero me costó más trabajo que la anterior", añade la actriz.
BIEN PREPARADA
Antes de apoderarse del personaje, Liz tomó clases con una bailarina exótica. Descubrió que no cualquiera se la rifaba en ese trabajo. "Nunca se me educó para adoptar el ejercicio como parte de mi vida y en esto del table la verdad es que se necesita de mucha fuerza para hacerlo bien. ¡Cuando filmaba esas escenas, terminaba muy cansada!", narra.
EL FILME
La última y nos vamos es la nueva película dirigida por Eva López Sánchez, la misma de Dama de noche y ¿De qué lado estás? Se rodó durante seis semanas, prácticamente en horario nocturno. Las escenas de Liz, protagonista de la telenovela Vuélveme a querer, se realizaban en un antro de Garibaldi.
"Uno pensaría que si aguantas estar toda la noche despierta en la fiesta se puede hacer lo mismo trabajando, ¡pero para nada! Esta película requería sacar energía de donde fuera", reconoce la entrevistada.
UN HECHO REAL
La cinta aborda tres historias que ocurren en un ambiente nocturno capitalino. Se encuentran la de la teibolera de la cual se enamora un joven, la de una microbusera que conoce a un chavo recién operado y la de otro estudiante de clase alta, quien de pronto entabla amistad con una banda de maleantes y borrachos.
La cruda realidad
Cuando un mexicano se encuentra de fiesta, una de las más grandes y recurrentes frases que dice es "la última y nos vamos", y esto lo sabe muy bien Eva López Sánchez, directora de la cinta que lleva por nombre la famosa frase.
"Es una gran mentira porque todos sabemos que nunca es la última. Andaba buscando historias y un día llegó Alfredo Mier y Terán y me contó lo que le había pasado una noche. Su relato me tuvo al filo de la butaca y fue jugando con mis prejuicios".
"Para escribir el guión de La última y nos vamos partimos de historias y personajes reales, de los cuales íbamos diciendo, éste se parece a tal o cual persona. Me involucré en todo lo que pude", explicó López, quien además de directora es productora, guionista y estuvo en el proceso de casting.
"El proceso de casting fue un poquito difícil porque queríamos que la película fuera muy verosímil, porque esto le podía pasar a cualquiera. El reto era buscar nuevas caras y actores con técnica", puntualizó la directora.
Por su parte, Sebastián Hiriart, quien da vida a Rodrigo, habló sobre su trabajo con Luis Felipe Tovar, Gustavo Sánchez Parra, Jorge Zárate, Roberto Sosa y Lisa Owen.
El origen
Todo comenzó, dice López Sánchez, la directora, de una anécdota de su hijo. "El estudiaba Economía, salió una noche y regresó hasta el día siguiente sólo para decirme que necesitaba dinero. Después me contó lo que le había pasado y pensé cómo de pronto cualquier persona podía entablar relación con alguien que jamás se hubiera imaginado", dice. "Él fue a una fiesta, se encontró a unos chavos y se le hizo fácil tomarse algo con ellos. Eso se ve en la película", dice.