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HABLEMOS DE... UN SER HUMANO EXCEPCIONAL

MA. DE LOURDES SOLÍS CARRERA

En la actualidad abundan los estereotipos sobre la figura de una madre. La madre admirable, la madre que todo lo puede, que todo lo sabe, la madre de la letanía del rosario y como 50 o más cualidades. Cuando se es madre, se sufre ante estos requisitos que tiene que cubrir y ni siquiera un poquito se logra acercar a estos ideales socioculturales. Por varias razones la madre simboliza a una de las personas más importantes en la vida. Es la primera en resolver nuestras necesidades, en curar nuestras heridas, es nuestra primera maestra, también la primera en invadir nuestro espacio personal, a veces nos frustra, nos pone límites e intenta controlar nuestra conducta. Así que la madre es una mezcla de idealizaciones y de sentimientos negativos. Si no se empieza por aceptar esta mezcla se tiene un serio problema en la salud de la relación madre-hijo.

Convertirse en madre es una transición hermosa y brutalmente confrontadora porque implica un balance entre las necesidades personales y las de los hijos. Las madres primerizas se enfrentan a una realidad que las abruma al sentirse incapaces e inexpertas para cuidar a alguien más. Por otro lado tienen que tomar a veces decisiones difíciles. Seguir trabajando o no, un medio tiempo o tiempo completo, a su hijo, guardería, abuela, o cuidarlo personalmente, atender además el hogar y al esposo, etc. Y estas otras controversias, puedo asegurar sin temor a equivocarme, son para toda la vida. Siempre habrá una tensión entre las necesidades de nuestros hijos y las personales. La mayoría de las mujeres padecen al sentir que el hijo las aleja de la pareja, sobre todo si esta no se involucra en la crianza de los hijos. La soledad perjudica a muchas madres de niños pequeños, pues sienten que el tiempo se ha detenido y que ya nunca van a lograr lo que ellas desean. Saberse, sentirse, verse a sí mismas como una buena madre, es un deseo natural, que es conveniente mejorar. Concientizarnos que hay una probabilidad del 100% de equivocarnos en algo y con todo y el tremendo tsunami que genera un hijo, poco a poco la vida deberá volver a la normalidad, la que se alcanza con un balance de responsabilidades, necesidades, entre otras cosas, tanto de las madres como de los hijos.

Quizá una de las funciones más importantes de una madre sea ayudar a sus hijos a ser independientes y autónomos. Abandonar el deseo narcisista de que sean copia fiel de ellas o de que estudien lo que ellas desean, o que tengan al novio o novia que ellas consideran adecuado; y todavía van más lejos, que se casen con quien ellas creen que es el mejor partido. La forma para lograrlo es que la presencia de la madre sea consistente. Tener en cuenta que esta presencia no es perfecta, pero si sólida por lo que conlleva a una seguridad básica. El abandono, el rechazo y la sobreprotección producen muchas veces en la vida adulta, inseguridad de ser amados, fobia al compromiso, miedo a todo, dependencias emocionales, incapacidad para tomar decisiones propias, conductas erráticas para elegir pareja, etc. El padre es también una variable, así como la relación y otros factores del entorno que juegan un papel muy importante en el logro del desarrollo integral de los hijos.

La psicoterapeuta familiar Valeria Villa recomienda tener mucho cuidado con el narcicismo (desear hijos perfectos), con las múltiples exigencias, la excesiva vigilancia, la violencia física y verbal, el nerviosismo y el mal humor (hay muchos hijos que dicen: mi mamá siempre esta malhumorada) y cuidado con la falta de respeto por la identidad específica e irrepetible de los hijos. El comportamiento básico de una madre va de la mano de una sana relación madre-hijo, conservando la calma, no gritar, disfrutar al máximo la relación, ir más allá de la responsabilidad para ser capaz de jugar con sus hijos. Expresar el afecto física y verbalmente y cuidar las ilusiones y sueños de sus hijos. Evitar la crítica destructiva, sobre todo en la forma de vestir y de peinarse, o sea no caer en excesos (orientarlos sobre las modas). Algo que es fundamental: hacerles sentir a sus hijos que están dispuestas a dar amor, pero también a recibir amor.

Escrito en: madre, hijos, ellas, hijos.

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