En las últimas décadas, las vocaciones han venido considerablemente a menos en todo el país; y en virtud de esta realidad, la comunidad de Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús ha decidido cerrar la casa de Durango y reforzar otras comunidades más necesitadas en el país.
El obispo auxiliar, Enrique Sánchez Martínez, platicó que desde 1922 esta comunidad estuvo en la Arquidiócesis, cuyo carisma principal es "El consuelo al Corazón de Jesús por medio de la adoración eucarística permanente, a favor de los sacerdotes ministros de la gracia y el amor misericordioso de Dios para la humanidad".
Habiendo multiplicado su presencia en más de 13 ciudades del país y algunas del extranjero, las Madres de la Cruz han sabido cultivar el cariño y aprecio de miles de feligreses, beneficiándose de su aporte en la espiritualidad.
DECISIÓN AUTÓNOMA
La decisión que el instituto autónomo de religiosas tomó, a través de la Superiora General y su Consejo, meditando y sopesando con responsabilidad su propia realidad, es respetada por la autoridad eclesiástica de la Arquidiócesis de Durango, misma que si bien es dolorosa se apoya.
" Nos resta solo la gratitud y el reconocimiento por lo que han hecho en la Iglesia local de Durango, su obra es la obra de Dios y Él se queda en los corazones de cada persona que trataron", dijo Sánchez Martínez.
Agregó que esta comunidad estará siempre en la memoria de los fieles de Durango y el deseo de la Arquidiócesis es que pronto vuelvan a esta su casa; por lo pronto se les respalda con oraciones.