La pizza es una de las comidas más codiciadas por niños y adultos, y hay tantas opciones de combinaciones que es casi imposible encontrar a alguien que no disfrute alguna de sus variantes. Pero, ¿cómo saborear una buena pizza y al mismo tiempo comer saludablemente? Por suerte, no hay que limitarse a platos aburridos para cuidar nuestros cuerpos y es muy sencillo integrar la pizza a una dieta balanceada y sana. Y como no siempre tendrás el presupuesto o la oportunidad de sentarte a la mesa de una pizzería gourmet hay muchos pasos que puedes dar tú misma para disfrutar este plato sin que sea una carga de calorías.
Para transformar la pizza en un alimento saludable:
• La base de la masa. Limita la cantidad de carbohidratos refinados, busca masa de harina integral o prepara tu propia masa con una receta de tu preferencia que además te salvará de los conservantes.
• Échale salsita. La salsa de tomate es una buena fuente de licopeno y vitaminas. Pero trata de alejarte de las salsas industriales que tienen aditivos y azúcares.
• Menos queso, mejor queso. Nadie se imagina una pizza sin queso. En lugar de volumen, inclínate por una mejor calidad y sabor más intenso: experimenta con quesos de cabra o gorgonzola, por ejemplo, pero en menores cantidades.
• Evita las carnes. Al menos trata de no comer las procesadas. Prueba añadirle pollo, camarones o alguna otra alternativa más natural de proteína animal.
• Carga de verduras. Usa tu imaginación y convierte la pizza en un plato vegetariano: los hongos, pimientos, espinaca, aceitunas y cebollas son solo algunas de las miles de opciones que hay.