Ver y escuchar el mensaje de Felipe Calderón tras la entrega de su último informe como Presidente de la República, además del que emitiera en conjunto con el ahora ratificado presidente electo, ambos eventos repletos de parafernalia y publicidad, me recordaron que en México -a pesar de la "vanagloriada" alternancia- vivimos en la actualidad sobre dos realidades. Justo como los antiguos formatos de grabación musical sobre acetatos y cintas magnéticas de doble cara; con sus lados "A" y "B".
En aquella época, dentro de la industria discográfica, los lados "B" eran destinados para grabar los temas musicales de menor trascendencia, que eran así etiquetados por los grandes productores que por décadas lucraron con el talento artístico. Muchas veces hemos encontrado magnificas obras en estos lados "B", dignas de haber ocupado los primeros lugares en las famosas listas de popularidad. Sin embargo, ahí se quedaron ocultas para la historia.
Pero como decíamos, en México y dentro del actuar de la clase política mexicana, se vive en dos universos paralelos, que a diferencia de este intento por hacer una analogía con los obsoletos formatos de grabación del pasado, dichas realidades resultan ser innegables; inevitables de sacudir o esconder en una sociedad con hambre y sed por una democracia moderna, verdadera y de justicia; el lado "B" de nuestro país.
Una de esas realidades, es la que construyen los propios políticos dentro de su entorno; el que llenan de halagos, aplausos manipulados y acarreos multitudinarios, para lograr posicionar una buena imagen de obras y logros "satisfactorios". La otra, es la de la inconformidad y crítica resentida hacia su actuar, que hoy se refleja a través de las redes sociales en Internet y que se ha trasladado ya a las plazas públicas, como lo vivimos en las pasadas elecciones federales, y en las críticas al último informe presidencial.
Desde el poder, mucho han tratado de desvirtuar los movimientos gestados dentro de las redes sociales, llegando al grado de asegurar que en el México actual, a pesar de que existe un rápido crecimiento en el número de usuarios, estos no definen la realidad que vive el país. Sin embargo, contrariando a sus propias interpretaciones, se han dado a la tarea de combatir inquisitivamente a una sociedad, que encontró un foro de expresión a sus inquietudes e inconformidades dentro de estas nuevas formas de interacción.
Hoy cada vez más usuarios de Internet en México, están migrando a las redes sociales, convirtiéndolas en sus medios favoritos de expresión. Los movimientos dentro y fuera de ellas, aunque no hayan logrado esta vez los resultados que buscaban, no necesariamente han fracasado. Los nuevos gobernantes, no deben echar en saco roto ni desatender las inquietudes plasmadas en estos medios alternativos de comunicación.
Dentro del próximo gabinete presidencial, deberán aprender a utilizar mejor las redes sociales, para lograr consensos con los ciudadanos, en lugar de engendrar ejércitos de acarreados virtuales, milicias digitales de tuiteros a sueldo dedicados al ataque y la contención. Porque no se está enfrentando enemigos, sino a sectores de sus gobernados que se sienten lastimados y ofendidos por un sistema de gobierno que les ha fallado.
También, gobernantes y gobernados debemos adaptarnos inteligentemente a los nuevos formatos de expresión, que de ser utilizados correctamente, pueden sumar para enriquecer nuestra democracia, porque ésta ya no puede ser de doble cara sino de un sólo lado, el de un México equitativo para todos los que habitamos en él. ¿Se podrá?
Twitter: @Vic_Montenegro