El presidente Barack Obama se aferró ayer al alero de un mandato a punto de expirar, al hablar sin tapujos y pedir una segunda oportunidad para llevar al país por un sendero que no será fácil, pero que es mejor que el que ofrece el Partido Republicano.
“No puedo pretender ante ustedes que el camino que les estoy ofreciendo es fácil o rápido. Nunca lo hice. Ustedes me eligieron para decirles no lo que querían escuchar; me eligieron para hablarles con la verdad. Y la ver dad es que nos tomará más que unos pocos años superar retos que se han generado durante décadas”, aseguró Obama en una noche de verdades duras y urgencias trepidantes, lejos del momento de ilusión y apoyo incondicional que le arropó hace cuatro años en Denver, Colorado.
Con un recinto a reventar por los cuatro costados. Con una expectativa atemperada por los efectos de la crisis económica. Con una legión de seguidores incondicionales disputando palmo a palmo el reducido espacio del Time Warner Arena, una sede con un aforo para 22 mil personas (cuando la sede original, el estadio Bank of America tenía capacidad para 65 mil), Obama pronunció por segunda vez el “sí acepto” para asumir su condición de candidato a un segundo mandato en la Casa Blanca.
“Nuestros problemas pueden resolverse. Nuestros retos ser superados. El sendero que nosotros (los demócratas) ofrecemos puede resultar difícil, pero nos puede llevar a un mejor lugar. Y lo que estoy haciendo es pedirles una vez más apostar por ese futuro. Les pido a ustedes hacer causa común para seguir avanzando y alcanzar metas concretas en el ámbito de la manufactura, la energía, la educación, la seguridad nacional y el déficit”, dijo.
“Un plan real, alcanzable que nos permitirá crear nuevos puestos de trabajo, más oportunidades y la reconstrucción de la economía bajo bases más sólidas. Eso es lo que podemos hacer en los próximos cuatro años y por eso aspiro a un segundo mandato como presidente de Estados Unidos”, aseguró Obama mientras la gente gritaba la frase: “¡Cuatro años más!” que ayer prendió el ánimo de quienes hace apenas unos días atrás se mostraban mustios o dubitativos. “A fin de cuentas, cuando ustedes recojan esa boleta para emitir su voto, enfrentarán la decisión más clara que se haya presentado en cualquier otro momento en una generación”, prosiguió Obama ante una multitud electrizada.
“Durante los próximos años, se tomarán decisiones importantes en Washington, con respecto al empleo y la economía, los impuestos y el déficit, la energía y la educación, la guerra y la paz, decisiones que tendrán un enorme impacto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos por décadas”, dijo.
“En cada tema, la decisión que enfrentarán no sólo será una entre dos candidatos y dos partidos. Será una decisión entre dos caminos diferentes para Estados Unidos. Una decisión entre dos visiones fundamentalmente distintas para el futuro”, remató Obama en medio de una multitud que lo volvió a ungir como su mejor apuesta de futuro.
Obama dedicó unas palabras a los jóvenes indocumentados que fueron traídos de niños y que no conocen su país de origen, pero no habló de una reforma migratoria. “Ustedes (demócratas) son la razón por la que un joven inmigrante que creció aquí, que fue a la escuela y que ha jurado lealtad a nuestra bandera, no volverá a ser deportado del único país que considera su hogar”.
Biden se conmueve
La intervención de Obama marcó así la parte culminante de una jornada que vio desfilar a oradores y personalidades como el vicepresidente Joe Biden, ratificado como compañero de fórmula del presidente, en medio de un emotivo acto que le hizo derramar algunas lágrimas.
Además, la lista incluyó a las actrices Eva Longoria, una aliada poderosa a la hora de buscar el voto latino, y Scarlett Johansson, quien exhortó a los jóvenes a votar por Obama, y al ex gobernador republicano por Florida Charlie Christ, quien se convirtió en un tránsfuga de las filas de su partido en medio de una purga de sus miembros más moderados.