
'Trata de personas, el tercer crimen más redituable en el país'
La oficina de Naciones Unidas (ONU) contra la droga y el delito que se localiza en México, pone al país en el segundo raking a nivel latinoamericano en turismo sexual infantil, después de Haití solamente.
Estos son datos que refieren la magnitud del problema que se tiene y que se engloban dentro de la trata de personas, que es el comercio del ser humano y en donde está de por medio las amenazas, la coacción o inclusive de engaños, explicó Rosa María Oviedo, coordinadora nacional para prevenir y erradicar la discriminación de la Confederación de Organizaciones Populares (CNOP).
Durante visita realizada a la capital del estado, dijo que la trata de personas se ha convertido en el tercer crimen más redituable económicamente hablando solo después de la venta de droga y de armas; "porque una droga la puedes tener una vez y un arma la puedes vender una vez, y el abuso o el comercio de una personas la puedes tener varias veces consecutivas en un día".
En Durango, seguramente se presenta la explotación sexual, de mendicidad y trabajos forzados, manifestó al ser cuestionada sobre el estado que guarda la entidad en este tema.
Expuso que la trata de personas es un asunto de descomposición social que se vive en el país el que no es nuevo, viene desde finales del siglo XIX cuando se hablaba de lo que era la trata de blancas y que ahora ha evolucionado.
"Cuando se hablaba de trata de blancas, era la explotación de mujeres europeas que eran trasladadas de un lugar a otro, pero ahora cuando se habla de trata de personas no únicamente es la explotación sexual sino los trabajos forzados, adopciones ilegales, matrimonios forzados y de tráfico de órganos", subrayó.
Enfatizó que este tipo de fenómenos sociales se da cuando un pequeño pide limosna en la calles, porque muchas veces no está contribuyendo al ingreso familiar, este pequeño ha salido de su casa y es captado por las redes de trata que lo obliga a realizar este tipo de actividad",
En ocasiones cuando hay menores que venden chicles o flores a deshoras en antros y van acompañados de una persona que le dicen "mi abuelita", pero que en realidad es la abuelita de diez o 12 niños; "en este caso se hablaría de mendicidad forzada", concluyó.