
¿Cuál será el siguiente Ayotzinapa?
La Procuraduría General de la República (PGR), oficializó la masacre de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa a manos de miembros del crimen organizado. "Evidencias científicas, peritajes y diversas confesiones así lo sustentan", dijo Jesús Murillo Karam en una conferencia de prensa que, prácticamente, da por terminado el caso.
Por casi una hora, y con ayuda de un video documental digno de una verdadera película de terror, se hizo una recreación de aquella trágica noche del 26 de septiembre, desde que los normalistas abordaron dos autobuses hasta que fueron asesinados y calcinados.
En la documentación del caso, se podían observar a algunos de los implicados relatando, con toda la tranquilidad del mundo, cómo es que atacaron, interrogaron, golpearon y después asesinaron a los jóvenes estudiantes, a quienes siempre calificaron de "contras".
También, la PGR informaba cómo es que los agentes municipales de Iguala atacaron, detuvieron y trasladaron a los normalistas hasta el lugar en donde entregaron a los "paquetes" a los miembros de un grupo de criminales que operaban con toda la protección de la autoridad. La masacre pues, fue ordenada, orquestada y ejecutada por políticos, sicarios y policías municipales.
Esa es la versión oficial de la PGR y con la que pretende dar por terminados cuatro meses de confrontaciones públicas y mediáticas con quienes se resisten a creer que el destino de los 43 jóvenes haya sido el lecho de un río, ya hechos cenizas. Sus familiares, obvio, los más incrédulos.
Démosle pues (a pesar de todo), un voto de confianza a la PGR. Se notó que hubo un arduo trabajo de investigación -obligado por la presión mediática nacional e internacional- para que así fuera y se esclareciera el caso. Ahora viene lo importante: ¿quiénes fueron los responsables de tal barbarie?
Me resulta preocupante -por no decir indignante- que la PGR hable con tanta naturalidad de los nexos entre los criminales que ejecutaron la masacre (Guerreros Unidos) y los policías de Iguala. Como si se tratara de una empresa, de un grupo coordinado y que a muy pocos extrañó que así operaran con quienes fueran "ajenos" a sus intereses. No podemos dejar de lado que ése fue el origen del problema.
Queda claro que Ayotzinapa fue un error, para las víctimas, para los responsables y por supuesto para la autoridad en sus tres órdenes de Gobierno. Si los jóvenes siguieran vivos, si se hubieran salvado esa noche, seguramente esa mafia narco-política seguiría operando en la zona sin ningún problema, como lo hizo por tanto tiempo. Pero se les pasó la mano y ahí las consecuencias...
¿Quién los dejaba operar?, ¿quiénes se beneficiaban con estos grupos?, ¿por qué no se actuó antes? Hasta donde sabemos no hay ninguna averiguación previa contra el exalcalde y su esposa por estos nexos que, supuestamente, ya habían sido advertidos por algunos actores políticos. ¿Por qué?
Suman, según la PGR, 99 detenidos por ser autores materiales e intelectuales de los hechos, así como cómplices en diversos niveles, pero sin duda faltan más. ¿Y el exgobernador Ángel Aguirre tampoco sabía lo que pasaba?, ¿omisión o complicidad? En este rompecabezas trágico faltan muchas piezas aún. Y lo realmente preocupante para todos los mexicanos es: ¿En cuántos municipios del país existen estos nexos narco-político-policías que operan como en Iguala sin que sepamos?, ¿Cuál será el próximo Ayotzinapa en México?... ¿Preocupante, verdad? ¿Usted qué opina?
Twitter: @jperezarellano