
Entregan ejidatarios la caseta de Coscomate
La caseta de cobro de Coscomate de la supercarretera Durango-Mazatlán ya fue liberada por los ejidatarios la tarde del jueves después de 200 días de toma por lo que se reanuda su tráfico y cobro de manera normal. Por la mañana, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) firmó los acuerdos de pago de las tierras de los ejidatarios de Pueblo Nuevo.
Por parte de los funcionarios representantes de la SCT no hubo muchas palabras; ellos solo firmaron los acuerdos y se retiraron a revisar las condiciones de la caseta de cobro Coscomate, mientras los ejidatarios plasmaban su firma conjuntamente con el Secretario General de Gobierno como testigo.
El primero de los pagos que se habrán de realizar a los ejidatarios será entre 15 y 20 días y el segundo y último para antes de que finalice el año; al menos así se estipula en los acuerdos firmados.
Se trata de un pago total de 135 millones 270 mil pesos por el pago de 667 hectáreas por donde cruza la carretera que estaban en pleito; algunas son de daños colaterales y los beneficiados son mil 503 ejidatarios.
Los beneficiados reconocieron que percibían recursos por parte de los automovilistas a quienes no se les cobraba el peaje de la caseta Coscomate pero les entregan una cooperación.
"No hemos hecho aún cuentas finales de lo que llegamos a recaudar pero todo se iba para compra de alimentación para quienes estaban en el movimiento, cobijas, hule, madera, colchonetas, tiendas de campaña, medicamento para los que se enfermaban, entre otras tantas cosas más", reconoció Manuel Torrecillas, tesorero del ejido Pueblo Nuevo .
Luego de las firmas del convenio, los ejidatarios se trasladaron hasta la caseta de cobro de Coscomate para la entrega oficial de la caseta que se dio a las 14:00 horas y con ello se reinicia la administración de la misma por parte de Caminos y Puentes Federales (Capufe).
Mientras, los ejidatarios levantaban su campamento quitando las tiendas de campaña, los comedores instalados, las zonas de descanso, los hules, las estufas de leña, mesas, sillas y lo que les quedó de alimento.
En esta entrega, así como la mayor parte de los 200 días, elementos de la Policía Federal estuvieron al pendiente de que todo se hiciera con el mayor orden posible.