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Maravilloso, hacer ejercicio en familia

PADRES E HIJOS

Maravilloso, hacer ejercicio en familia

Maravilloso, hacer ejercicio en familia

IGNACIO ESPINOZA GODOY

Sin lugar a dudas, una de las experiencias más gratificantes que podemos disfrutar las familias es hacer ejercicio unidos, pues con ello, sin contar los beneficios que representa para la salud física y emocional, estrechamos más los lazos que nos unen y de paso fomentamos en los hijos esas actividades al aire libre que no siempre efectuamos con la frecuencia que quisiéramos debido a que las jornadas laborales de nosotros los padres no siempre nos conceden el tiempo necesario (o no nos lo damos) para destinarlo a renglones tan indispensables como el de referencia.

Seguramente, amable lector, muchos padres de familia (hasta me atrevería a afirmar que la mayoría, o casi todos) podrían argumentar que el tiempo que le destinan al trabajo les impide disponer de un rato para ejercitarse físicamente con los hijos, dado que, además, los horarios de nuestros vástagos también difícilmente coincidirían con los propios, de tal forma que empatarlos se antoja como una tarea muy complicada, con lo que de plano, en ocasiones, desechamos la posibilidad de reunirnos aunque sea por unos minutos para jugar al deporte que sea, tomando en cuenta que casi siempre, al llegar a casa luego de una estresante jornada laboral, lo único que queremos y buscamos es descansar.

No obstante, habría que considerar que si destinamos unos minutos (tal vez, de 15 a 20) a jugar con los hijos, ya sea en el patio de la casa (si contamos con él) o fuera de ella, este tiempo nos servirá como un antídoto para deshacernos del estrés que podríamos seguir cargando. Y si no me cree, se lo recomiendo pues en lo personal así lo he experimentado las ocasiones en que mis criaturas me han invitado a compartir con ellas un rato de juego, sin importar el deporte que escojan, pues a fin de cuentas el objetivo es simple: divertirse y relajarse.

Además, los padres debemos recordar que los hijos no siempre van a estar ahí con nosotros para invitarnos a compartir ese espacio que buscan para estrechar más el vínculo que nos une con ellos, así que convendría valorar en toda su magnitud el hecho de que aún nos tomen en cuenta para invitarnos a involucrarnos en su mundo, en juegos tan sencillos pero divertidos como el futbol, el beisbol, los encantados, la quemada china, en fin, la lista es interminable, pero le aseguro que vale la pena una vez que terminamos cansados pero satisfechos de ver que la familia está unida gracias a que comparte esos espacios tan importantes en la vida de todos.

En verdad que, por ejemplo, es sorprendente observar y constatar cómo algunos hijos tienen latente la inquietud de que sus padres jueguen con ellos, ya que somos las personas más importantes en su mundo y por ello nos incluyen en sus pequeños planes para disfrutar su tiempo a nuestro lado, con lo que de paso los alejamos de que ocupen largos ratos pegados a sus aditamentos tecnológicos como los celulares, las tabletas, las laptop o las computadoras personales (PC), de los que una gran mayoría de niños y niñas (y no se diga los adolescentes, además de muchos adultos) se niega a prescindir.

Aprovechemos, pues, cada vez que se pueda para pasar un rato agradable juntos en familia jugando a cualquier deporte o actividad física que nos permita estar cerca de los hijos, ya que el tiempo pasa volando y el día menos pensado se acabarán esos días en que podamos compartir esos espacios de diversión, pues nuestros pequeños habrán crecido y tendrán otros intereses y gustos que los alejarán de algunas rutinas como son los juegos al aire libre que actualmente podemos gozar, ya sea en el propio hogar o en parques y jardines.

Convendría, entonces, buscar pretextos para estar juntos y organizar pequeños partidos de algún deporte como futbol o beisbol (esos se me ocurren porque son los que jugamos en familia), para convivir más tiempo entre padres e hijos, sin importar quién gane pues la intención es divertirse hasta quedar exhaustos o por lo menos relajarse y olvidarse de la rutina diaria del trabajo y de la escuela, de acuerdo con el rol de cada uno.

Y si se presenta la ocasión, por ejemplo, para participar en algún de evento de esos que con cierta frecuencia se organizan en ocasiones y que más que nada son de convivencia, como por ejemplo las carreras de 2.5, 5 o 10 kilómetros, valdría la pena considerar la posibilidad de inscribirse padres e hijos, ya que no se trata de competir por los primeros lugares del certamen, sino de disfrutar la compañía, el momento que significa estar juntos en un espacio al aire libre.

Puede tener la plena seguridad, amable lector, de que no se arrepentirá si se decide a emprender esa maravillosa experiencia de compartir con los hijos ese valioso tiempo en una actividad física que además involucra, y mucho, también el aspecto emocional, pues a todos les hará sentir que están unidos y querrán repetir esos momentos inolvidables que estrechan más los vínculos de la familia.

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