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Rehenes: en Chilapa las balas silenciaron la ciudad

En ocho días hubo 24 asesinatos; la zona, que tiene 70% de rezago social, se la disputan “Los Rojos” y “Los Ardillos”

Rehenes: en Chilapa las balas silenciaron la ciudad

Rehenes: en Chilapa las balas silenciaron la ciudad

EL UNIVERSAL

Christian resiste aunque tiene muy poco qué hacer, está inconsciente, aún con signos vitales. Tiene un tiro en la cabeza. La mañana del 6 de marzo policías lo encontraron tirado en la colonia Panorámica de Chilpancingo, junto con el cuerpo de otro joven y un "narcomensaje". Dos días antes, fue privado de la libertad en Chilapa. En el centro de la cuidad hombres armados lo subieron a un taxi y se lo llevaron. Lo torturaron dos días, como se puede ver en un vídeo en YouTube y reproducido en las redes sociales.

En las imágenes, se ve cómo Christian respira profundo para poder tener el aire suficiente y contestar preguntas inevitables. Su rostro se ve entre fusiles de alto poder. Tiene un cañón cerca de la sien. Responde todas las preguntas. No tiene opción. Da nombres de personas que apoyan a "El Chaparro", Zenen Nava Sánchez, el líder de "Los Rojos" en la región. Dice que hay policías y militares que lo apoyan. Añade, con el fusil apuntándole, que en Chilapa hay 50 sicarios para enfrentar a "Los Ardillos".

Esa mañana, paramédicos de la Cruz Roja lo trasladaron al hospital pero poco pudieron hacer. La bala fue letal. Christian murió a los 14 años. Fue el preámbulo de una semana brutal en Chilapa: en ocho días 24 personas fueron asesinadas.

LA MUERTE ENFURECIÓ

Del 7 al 14 de marzo pasado la muerte enfureció en Chilapa. Estamos parados justo en el arco que da la bienvenida a la ciudad. Ahí militares tienen un retén donde revisan los autos, pero la atención está en los taxis y motocicletas.

Eran las 7 de la noche del domingo 12 de marzo, cuando a 150 metros del retén, un taxi comenzó a incendiarse. "Yo fui el primero que llegó, desde acá lo vi y fui a ver para hacer el reporte. No me había dado cuenta, pero cuando llegaron a apagarlo vi que había cuerpos. Primero vi una cabeza y después las otras partes. Eran muertos de días, porque las bolsas tenían cal", cuenta un soldado atrincherado en bultos con tierra.

Ese domingo, pero en la madrugada, a esa zona llegó un auto con cinco personas, tres estaban heridas. Venían del centro de la ciudad donde hombres en motocicletas les dispararon por no detenerse cuando les indicaron.

Les tiraron en la parte frontal y por el lado del copiloto. Una mujer embarazada murió. "A la otra señora, la que iba adelante, le dieron un balazo cerca del cuello que le salió por la espalda. Se la llevaron muy grave, creo que se habrá muerto", dice el militar.

La familia salió de la colonia Los Pinos al hospital porque uno de ellos se sentía mal. Salieron juntos para evitar que los atacaran.

-Que les vengan a dejar muertos tan cerca, ¿es un desafío?

-No. Lo hacen para distraer: mientras dejan los cuerpos aquí por otro lado hacen otras cosas. A nosotros no nos vienen a enfrentar, porque siempre que nos enfrentamos saben lo que pasa. Cuando vienen a dejar los carros es para hacernos quedar mal, para que digan que no estamos haciendo nuestro trabajo.

La violencia de esa semana es incomprensible para muchos, incluso, para los militares: "Cuando llegue a Chilapa dije: 'Aquí está todo muy tranquilo, pero de repente comenzaron los muertos. No entiendo por qué acá les cortan las manos y los brazos. Estuve en Ciudad Juárez, Chihuahua, y allá todas las noches había balaceras por todos lados, granadazos, pero llegábamos y los muertos ahí estaban, pero acá a los muertos todavía los cortan".

INFIERNO

Fueron 40 minutos de infierno. La noche caía cuando las ráfagas silenciaron la ciudad, la vaciaron. Todos corrieron a refugiarse. En el centro, un grupo delictivo se enfrentaba a la policía estatal. El sonido de las armas no paraba.

En la única escuela para normalistas, se encontraban alumnos, profesores y padres de familia. Esperaban los resultados de los exámenes profesionales. Al escuchar la balacera, dejaron las pruebas y se refugiaron en los salones, no salieron hasta el otro día.

"Nada más alcancé a tirarme bajo mi ventana, de ahí escuchaba cómo los sicarios se llevaban a los heridos y a los muertos los dejaban", narra un vecino.

En las casas del centro el principal refugio fue el baño, en las de alrededor todo fue incertidumbre. El saldo oficial de ese enfrentamiento fue de seis sicarios muertos y un policía estatal.

-¿Cuál ha sido el día en el que has visto más muertos?

-En la balacera de julio vi como unos 30- responde un empleado del panteón municipal que hace trabajo forense.

La noche del 9 de julio de 2014 fue el remate de tres días de balaceras, muertes y desapariciones y el inicio de la guerra entre "Los Rojos" y "Los Ardillos".

DISPUTA DE CÁRTELES

En la zona rural de Chilapa lo mismo se siembra maíz y maguey que amapola y marihuana. Esta región es la que disputan "Los Rojos" y "Los Ardillos", grupos que dependieron del cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

En 189 comunidades rurales predomina la población indígena. La pobreza ahí campea: 70% de las localidades tienen un muy alto grado de rezago social. Están conectadas por caminos de tierra poco vigilados.

Chilapa está en el centro de Guerrero. Su ubicación le permite conectarse con otras regiones. Por ejemplo, es la puerta a la montaña, donde los indígenas en enero siembran amapola y en junio maíz. Se enlaza con la región norte que llega hasta Iguala, donde comienza una de las rutas de la heroína hacia Estados Unidos.

OPERATIVOS FALLIDOS

28 de enero de 2016. Es el segundo día de la Operación Chilapa y está a punto de dar su primer gran golpe: el líder de "Los Rojos" está rodeado.

Afuera de la pozolería más antigua del municipio, "El Grano de Oro", están militares y policías. Adentro se cree que está el líder de "Los Rojos". Se suelta la balacera. Los sicarios resisten atrincherados.

El barrio San José, a unas cuadras del centro, está cercado: nadie entra ni sale sin ser revisado meticulosamente. Las calles estrechas están desoladas. El ataque de los sicarios se debilita: tres de ellos son detenidos, uno va herido y, como se supo después, murió en el hospital.

A esa misma hora, en una estación de radio en la Ciudad de México, el fiscal general, Xavier Olea Peláez, asegura que sólo espera una llamada para confirmar la detención de "El Chaparro". El operativo se extiende cuatro horas. El fiscal espera la llamada. El operativo termina: el jefe de "Los Rojos" escapó.

Una mañana antes, el deportivo de Chilapa se convirtió en un cuartel militar: 3 mil 500 soldados y 250 policías, entre federales y estatales, perfectamente formados esperaron hasta que el gobernador, Héctor Astudillo Flores, dio el banderazo para que salieran a las calles. Se trató del mayor desplazamiento de militares para atender una región en Guerrero. Esa vez, Astudillo Flores fijó el objetivo de la operación: la detención de los líderes de "Los Rojos" y "Los Ardillos".

En 2012, en el gobierno del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, mandó a Michoacán a 4 mil soldados para todo el estado con una población de 4 millones de habitantes. Chilapa y Zitlala, donde se centró la Operación Chilapa, sumaron 143 mil 377.

Escrito en: Chilapa REHENES "Los, Chilapa, Rojos", muertos

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