
Tradicionales licores digestivos
La palabra licor proviene del término latino liquifacere que significa "disolver", pues para hacer esta bebida se disuelven y maceran hierbas o esencias.
En el caso de los licores digestivos, su característica principal es la alta graduación alcohólica que contienen (más del 30%), lo que les permite echarle una mano al estómago en el proceso de digestión -dilata los vasos y mejora el riego sanguíneo.
"Se debe servir a temperatura ambiente y la medida debe ser una onza u onza y media como mucho, porque generalmente antes de llegar ahí, durante la cena el grado de consumo alcohólico ha sido muy alto", asegura la sommelier Gabriela Corrales.
Ese alto contenido de alcohol constituye es la razón por la que las copas en las que se sirven los digestivos son unas de las pequeñas que existen, y por la que estos licores no deberían llegar a la mesa antes que el postre.
"El tiempo de guarda tras la apertura de la botella, debe de ser de un máximo de mes y medio o dos meses -en el caso del amaretto y el Frangelico-, porque por la cantidad de alcohol empiezan a perder sabor. Si son cremas, es mejor refrigerarlas, pues tienen a descomponerse", concluyó Corrales.