“[Cuando abrazo un árbol] siento el calor y las corrientes que fluyen del árbol hacia mí: comienza en los dedos de los pies, sube por las piernas y atraviesa el cuerpo hasta el cerebro”, dijo el gerente forestal de Islandia Oriental, Thor Thorfinnsson, a la emisora pública RÚV.
“Es una sensación de relajación tan maravillosa que te deja listo para un nuevo día y nuevos desafíos”, añade.
La recomendación es abrazar al árbol cinco minutos al día, sustentando además que hay suficientes árboles para que las personas no tengan que acercarse al mismo.
La web del servicio forestal ha publicado también varias fotos como ‘guía visual’ para abrazar árboles, como alternativa a abrazar personas.