
Aunque fue tardía, vecinos reconocen actuación de autoridades en desalojo del San José III
Finalmente, las autoridades de Durango actuaron el fin de semana con el desalojo de la invasión de terrenos federales, que permanecía desde hace años sobre la zona de las antiguas vías del ferrocarril.
Ahora, los vecinos reconocen la acción de las autoridades, aunque consideran que fue tardía, pues señalan que desde la llegada de las primeras personas se debió poner un alto para evitar que la invasión creciera.
Precisamente hace un año, tras los conflictos entre vecinos e invasores, se solicitó la intervención urgente de las dependencias correspondientes.
Reconocen que las personas desalojadas tienen derechos, pero también señalan que el asentamiento generaba diversos problemas, como robos a viviendas, robo de servicios, incendios y posibles focos de infección por la acumulación de basura y desechos.
Los vecinos directamente afectados de los fraccionamientos San José III, San Juan, Paso Real, Paseo de los Reyes y otros asentamientos aledaños afirman que ya se encuentran un poco más tranquilos, pues consideran que nadie podía hacerse de la vista gorda ante lo que estaba ocurriendo.

REGISTRABAN INSEGURIDAD
Sobre la empatía que también se ha generado hacia las personas desalojadas, debido a que había muchas familias con niños y adultos mayores, los vecinos reconocen que también tienen derechos humanos, que ya estaban afectando los derechos de los demás.
Mencionan que algunos habitantes de la invasión alteraran la tranquilidad de la zona y, aseguran, aprovechaban cualquier descuido o el momento en que los vecinos salían a trabajar para cometer delitos en sus viviendas.
Una de las vecinas directamente afectadas comentó que muchas personas se han compadecido de los invasores. "Dicen: 'Pobre gente', pero no vivieron de cerca el problema que nosotros vivíamos", expresó.
El desalojo, realizado durante la madrugada del 12 de julio, se llevó a cabo, de acuerdo con el reporte oficial, conforme a lo que establece la ley y en el marco del respeto a los derechos humanos, con el propósito de salvaguardar a las familias que habitaban más de 100 jacales en ese espacio.
Fue durante la madrugada cuando, en coordinación con dependencias estatales y municipales, las autoridades ingresaron a los predios invadidos para pedir a las personas que se retiraran junto con sus pertenencias.

"NOS SACARON COMO ANIMALES"
En el caso de los habitantes desalojados, también han defendido su postura al señalar que no todos son personas con problemas de adicciones ni malvivientes, aunque reconocen que sí había personas con ese perfil entre quienes habitaban el lugar.
Su argumento es que, pese a trabajar o realizar alguna actividad para generar ingresos, el dinero no les alcanza para rentar o comprar una vivienda y, en ocasiones, ni siquiera para comer, por lo que consideran que su única alternativa era vivir en esas condiciones.
Las personas desalojadas coinciden en que "no se trataba de animales para haberlos sacado de esa manera" y aseguran que son personas como cualquier otra.
También consideraron que no fue correcto que el desalojo se realizara durante la madrugada, pues a esa hora no tenían posibilidad de reaccionar. Además, señalaron que les generó temor el despliegue de personal, maquinaria y elementos de seguridad.
La mayoría aceptó retirarse porque, afirman, no les dieron otra opción. También señalaron que no tuvieron tiempo suficiente para recoger todas sus pertenencias y ahora buscan una alternativa de vivienda y no ser juzgados por la sociedad.