La palabra narcoestado es demasiado seria para utilizarla como simple consigna, pero lo que ocurre en Baja California obliga, por lo menos, a plantear la pregunta. Visas canceladas, cuentas congeladas, narcotráfico, lavado de dinero, sobornos del crimen organizado y huachicol fiscal forman ya algo bastante más preocupante que una colección de escándalos aislados.
Todo comenzó a adquirir otra dimensión en mayo de 2025, cuando Estados Unidos retiró las visas de la gobernadora Marina del Pilar Ávila y de su entonces esposo, Carlos Torres. En aquel momento intentaron presentar el episodio como una misteriosa decisión migratoria. Meses después aparecieron grabaciones en las que Marina habla con agentes estadounidenses sobre la entrega de información en materia de seguridad a cambio de impunidad y sobre escenarios como el congelamiento de activos, la detención o la extradición.
Desde junio de 2025 se conoció que la FGR tenía abierta una carpeta de investigación por narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero, extorsiones y operaciones ilegales alrededor de las aduanas de Baja California. En ella aparecían Carlos Torres, su hermano Luis Alfonso y otros personajes vinculados con Morena.
Más de un año después llegó el golpe desde Washington. El Departamento del Tesoro colocó a Carlos Torres dentro de una estructura de narcocorrupción vinculada con el Cártel de Sinaloa y lo acusó de utilizar su influencia política para facilitar las actividades de la organización y protegerla de las autoridades. También sancionó a Luis Alfonso Torres y a Pedro Ariel Mendívil, exdirector de Seguridad Pública de Mexicali, señalado por recibir sobornos para facilitar operaciones criminales. Ya no estamos hablando solamente del exesposo de la gobernadora, estamos hablando de dinero, empresas, campañas y una corporación policiaca.
Una de esas empresas es Vida Orgánica Tijuana, sancionada por Estados Unidos y constituida originalmente con Marina del Pilar, Carlos Torres y Luis Alfonso Torres como socios. La gobernadora afirma que cedió su participación desde 2023, aunque la formalización de su salida quedó registrada poco antes de que la empresa apareciera en el expediente estadounidense. Una coincidencia demasiado conveniente como para pasarla por alto.
El problema no termina en el círculo familiar de Marina. Araceli Brown, diputada federal de Morena y exalcaldesa de Rosarito, fue sancionada por el Departamento del Tesoro y posteriormente la UIF bloqueó sus cuentas. José Luis Dagnino, alcalde morenista de San Felipe, confirmó que perdió su visa estadounidense. Lo mismo ocurrió con el diputado local Jaime Cantón y con Montserrat Caballero, exalcaldesa de Tijuana. Los motivos no son necesariamente los mismos, pero resulta difícil considerar normal semejante concentración de problemas con las autoridades estadounidenses entre integrantes del mismo partido político.
En febrero de este año, Fernando Luis Esquer Díaz, quien había sido director de Servicios Generales del ISSSTECALI durante el actual gobierno, fue detenido al intentar ingresar a Estados Unidos con casi 70 kilos de metanfetamina escondidos en su vehículo. Poco antes, en Ensenada, las autoridades habían descubierto otro episodio monumental, ocho millones de litros de combustible ilegal almacenados en un predio de El Sauzal propiedad de Gerardo Novelo, exsenador de Morena.
Y todavía hay algo más difícil de explicar. Inteliproof Efficient, empresa señalada por el Departamento del Tesoro como parte de una red empresarial utilizada para lavar dinero del Cártel de Sinaloa, recibió durante años contratos de la Fiscalía de Baja California por más de 200 millones de pesos. Vendió desde uniformes y equipo táctico hasta tecnología de inteligencia y reconocimiento facial. El propio gobierno de Marina del Pilar y ayuntamientos de Morena también contrataron a la compañía. Es decir, una empresa que Washington coloca dentro de una estructura financiera del narcotráfico terminó suministrando equipo y tecnología precisamente a las instituciones responsables de combatirlo.
Mientras todo esto sucede, Morena prepara la sucesión. Julieta Ramírez, antigua secretaria particular de Marina del Pilar y hoy la figura elegida para encabezar al partido rumbo a 2027, tampoco consigue escapar del mismo entorno. Rubén Sandoval, su principal operador territorial y funcionario de Bienestar, cumplió una condena de 30 meses en una prisión federal estadounidense después de declararse culpable por posesión con intención de distribuir casi una tonelada de marihuana. Rafael Buenrostro, exfuncionario aduanal y personaje cercano a la estructura política que acompañó recientemente a Julieta, acaba de ser sancionado por Estados Unidos por brindar favores e influencia política en beneficio de una organización del Cártel de Sinaloa.
Ismael Burgueño, actual alcalde de Tijuana y otro de los personajes que buscaban crecer rumbo a la gubernatura, también apareció mencionado en investigaciones financieras federales por lavado de dinero. La conversación política de Baja California gira una y otra vez alrededor de los mismos temas, dinero, aduanas, narcotráfico, lavado, visas e investigaciones estadounidenses.
Ninguno de estos hechos, tomado aisladamente, permite afirmar que todo un gobierno forme parte del narcotráfico, pero juntos plantean una pregunta institucional mucho más grave. ¿Hasta dónde penetraron las organizaciones criminales en la política, las policías, las empresas proveedoras y las estructuras gubernamentales de Baja California?
Marina del Pilar sigue siendo gobernadora, Morena la sigue respaldando y, mientras en Estados Unidos aparecen nuevos expedientes, sanciones y nombres, en México la rendición de cuentas parece avanzar siempre alrededor del poder sin llegar nunca hasta el centro. Quizá por eso la pregunta ya no es cuántos escándalos más pueden aparecer en Baja California, sino cuántos hacen falta para que alguien decida investigar hasta el fondo y deje de servir como tapadera de narcopolíticos.
HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
El Espíritu le preguntó al Señor:
-¿Por qué hiciste al elefante, al hipopótamo y al rinoceronte?
Respondió él:
-Porque necesitaba ponerle lastre al planeta. De otra manera se habría ido rodando suelto por el infinito.
Le preguntó el Espíritu:
-¿Por qué hiciste al colibrí, al cisne, al ave del paraíso y al quetzal?
Explico el Padre:
-Porque hay muchas cosas feas en el mundo, y quise poner algunas bonitas.
Preguntó el Espíritu:
-¿Y por qué hiciste al hombre?
Respondió el Señor:
-No sé.
¡Hasta mañana!...