
Carlos Yescas y la raíz de su libro digital 'Breve colección de datos inútiles'
El escritor Carlos Yescas presenta en formato digital “Breve colección de datos inútiles. Opiniones no pedidas de temas random”, un libro de casi 60 páginas que nace desde la memoria, la curiosidad y el deseo de dejar un rastro emocional para su hijo. Más que una recopilación de textos, la obra funciona como un “diario intelectual y emocional”, en el que el autor reúne referencias, gustos y reflexiones que construyen una especie de mapa íntimo sobre quién es y qué le interesa. Además, el libro integra fotografías e ilustraciones entre cada relato, elementos que aportan contexto visual y enriquecen la experiencia de lectura.
Desde el prólogo, escrito por el músico duranguense Lázaro Cristóbal Comala, se plantea una idea central, los libros encuentran a las personas en medio de un mundo acelerado y saturado de contenido inmediato. En ese contexto, la obra de Yescas se posiciona como un acto de resistencia, una invitación a detenerse, explorar y recuperar la capacidad de asombro ante lo cotidiano.
UN LIBRO PARA VOLVER A MIRAR
Yescas explica que el origen del libro está profundamente ligado a su hijo. La intención fue construir un puente entre generaciones, una forma de que, en el futuro, pueda reconocer en esas páginas los intereses, pasiones y pensamientos de su padre. Sin embargo, también se trata de un ejercicio personal que remite a su propia infancia, marcada por la lectura de enciclopedias y la acumulación de datos que, aunque aparentemente inútiles, despertaron en él una curiosidad constante por el mundo.
Más allá de la información, el autor subraya que lo verdaderamente valioso es esa “cosquillita” de investigar, de hacerse preguntas y de encontrar sentido en lo cotidiano. En ese sentido, el libro no busca ofrecer respuestas, sino provocar el deseo de observar, indagar y, sobre todo, escribir.

ESCRIBIR SIN MAPA
La estructura del libro responde a esa misma lógica libre y exploratoria. Yescas no siguió un plan definido. “Son textos que fui escribiendo solo por el gusto de hacerlo, como un registro de esas cosas que me habían gustado, sin preocuparme si, por ejemplo, en algún momento hablaba sobre el cine de Yorgos Lanthimos y de pronto viraba hacia la música de Lázaro”, explica.
Así, en sus páginas conviven referencias al cine, la música y la literatura sin un orden rígido, transitando de un tema a otro con naturalidad, como ocurre en la mente curiosa de un niño.
El autor reconoce influencias diversas que van desde el cine contemporáneo hasta la música y la literatura que marcaron su formación, en una mezcla que refleja esa libertad creativa. Esta forma de escritura, lejos de buscar rigor académico, apuesta por la espontaneidad y la autenticidad de la opinión no solicitada.

UN LEGADO PERSONAL
Detrás del tono ligero y aparentemente disperso, existe también una reflexión más profunda. “Por cuestiones laborales me ha tocado estar viajando constantemente, cada que subo a un avión pienso irremediablemente en la muerte”, dice. “Y eso me llevó a llevar todos estos textos a un libro, pensando en que fueran también parte de un testamento a mi hijo, en caso de que el avión se cayera”.
Así, “Breve colección de datos inútiles” se convierte en algo más que una recopilación de pensamientos, es un archivo emocional, un gesto de permanencia y una declaración sobre la importancia de escribir, incluso, o sobre todo, cuando nadie lo ha pedido.
