JOS? SOL?RZANO L?PEZ
El siglo de durango
No hay águilas
No hay corazones
Ofrendados
No hay serpientes
Emplumadas
(Aquí reina el silencio)
En aquella casa
Vibra la saliva abyecta
El dios no responde
Se derrumba la sangre malplantada
Tiembla el corazón de Ella y él
De nosotros
No hay terremotos para hoy o mañana
Bien esperados bien
Estudiados
Bienvenidos
Bien anunciados
Bien aprovechados
Mal presagiados
En esta casa de
Escombros
Dios no se hinca mucho menos ora
Otros dioses hacen
Negocios
Nuestra casa de
Escombros
No tiene nombre
Apellidos
Ningún perro (a) le ladra
Apenas respira
No la derrumben sin nuestro
Consentimiento
Se abre esta casa de
Escombros
Para estúpidos
Bienvenidos a la mentira
Para héroes caídos en la burocracia
En nuestra casa
Los escombros mandan
Nos hablan a grito de
Polvosucio
Nos reclaman el muro de silencio en la mirada
Nos abrazan la sombra larga
Nos golpean arriba
Y debajo de los verbos malconjugados
Nos acarician el ala caída
Nos desduermen el latido
Nos insultan en
Perversa cantaleta
Nos hieren la sonrisa
Subterránea
Nos alertan los oídos de las orejas grandes
Nos abren la garganta
Del odio y el amor
Nos palpitan en el
Corazón más antiguo
Nos gritan en
Silencio sordo
Nos esperan más allá
Del polvo derrumbado
En nuestra casa
Atemporal
El sismo con sus
Escombros
Derrumba la saliva
Malasariada
La ambición de los
Señores feudales
Del siglo veintiuno.