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Caudillos de Chihuahua conquistó el Tazón México IX y se proclamó campeón de la LFA 2026 tras derrotar 24-12 a los Osos de Monterrey, un triunfo que confirma la hegemonía del proyecto chihuahuense y que consolida una dinastía construida a partir de dominio defensivo, ejecución en momentos clave y una afición que volvió a llenar el Estadio Olímpico Universitario de la UACH.
El partido, celebrado en Chihuahua, enfrentó a las dos franquicias más consistentes de la temporada. Los primeros compases fueron un duelo defensivo cerrado: ambas unidades frenaron avances y obligaron a los equipos especiales a definir las primeras posesiones. Caudillos abrió el marcador con dos goles de campo de Gabriel Amavizca, mientras que Osos respondió con una patada de tres puntos para acercarse 6-3. La defensiva local, sin embargo, marcó el tono desde el inicio con intercepciones y presión constante sobre Shelton Eppler.
Poderío desde el minuto uno
Antes del descanso, Chihuahua volvió a estirar la ventaja con otro gol de campo, producto de una serie que nació tras una recepción profunda de Terryon Robinson. Monterrey, incapaz de sostener drives largos, sufrió una segunda intercepción que mantuvo el control del juego en manos de los locales. El medio tiempo llegó con un 9-3 que reflejaba la solidez defensiva de ambos lados, pero también la incapacidad de Osos para capitalizar sus pocas oportunidades.
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El quiebre definitivo llegó en el tercer cuarto. Jeremy Johnson conectó un pase de anotación con Keyon Lesane Sr. para el 16-3, una jugada que desató la euforia en el estadio y que marcó el inicio del dominio absoluto de Caudillos en la segunda mitad. Poco después, un balón suelto provocado por Juwan Mitchell fue recuperado y llevado hasta las diagonales por Dishon McNary, acción que, junto con la conversión de dos puntos, colocó el marcador 24-3 y prácticamente sentenció el campeonato.
Amarran un título más a su historia
Osos intentó reaccionar en el último cuarto con un pase de anotación de Eppler a Alex Montini, pero el daño estaba hecho. La defensiva chihuahuense mantuvo el control, cerró espacios y evitó cualquier intento de remontada. Monterrey, finalista por segundo año consecutivo, volvió a quedarse a un paso de la gloria ante un rival que ha convertido la consistencia en identidad.
Con este título, Caudillos reafirma su condición de potencia histórica en la LFA, tricampeón y nuevamente invicto, un proyecto que domina desde la estructura deportiva hasta la respuesta de su afición. La final de 2026 no sólo confirmó su superioridad: añadió otro capítulo a una dinastía que, por ahora, no encuentra rival a su altura.
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